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Leandro Lozano gana la lucha por el lateral en Boca: «Muy criterioso»

 

La lucha por el lateral derecho en Boca tiene un claro ganador en la pretemporada

 
Leandro Lozano
Leandro Lozano

(BUENOS AIRES).- "Muy criterioso en su juego y logró adaptarse bien al plantel". Con esa definición, nacida en la intimidad del predio de Ezeiza, Leandro Lozano empieza a ganar la batalla silenciosa de la pretemporada. Mientras Boca ajusta detalles para el segundo semestre, el ex lateral de Argentinos Juniors se perfila para adueñarse de un puesto que el club busca estabilizar desde hace tiempo.

La puesta a punto diagramada por Rodolfo Arruabarrena entró en una etapa determinante. Desde su regreso, el entrenador intensificó las cargas de trabajo físico con un objetivo claro: llegar al máximo rendimiento colectivo sin descuidar las piezas nuevas. En ese micromundo de Ezeiza, donde cada gesto técnico y cada respuesta atlética se mira con lupa, la figura de Leandro Lozano emerge con un peso específico propio. El periodista Ezequiel Sosa, que sigue el día a día del club, reveló un dato significativo sobre la percepción que se respira en el búnker boquense: "El cuerpo técnico ve muy bien a Leandro Lozano".

La vara no estaba baja. Reemplazar o competir en laterales dentro de un plantel tan observado como el de Boca exige carácter, algo que, según describen puertas adentro, a Leandro Lozano le sobra. No se trata solo de un portento físico o de un velocista por la banda. La palabra que más repiten para definirlo es "criterio". En los primeros días de trabajo, su capacidad para entender los movimientos, asociarse en la salida y resolver bajo presión terminó de convencer a un entorno que suele ser implacable con los nuevos. Leandro Lozano no desentonó; se mimetizó rápido con la exigencia.

La lucha por el lateral derecho

El camino al once titular, sin embargo, tiene un escollo interno de peso. Dylan Gorosito es, por gusto del entrenador y por derecho propio, el rival a vencer en esa banda. El juvenil no es una simple alternativa de recambio; Arruabarrena lo tiene en alta estima y, según las mismas fuentes, "lo tendrá muy en cuenta" a la hora de mover las piezas durante la temporada. La presencia del pibe de la casa le impone a Leandro Lozano una realidad inapelable en el fútbol grande: la camiseta no se hereda, se defiende todos los días.

Esa tensión competitiva parece ser exactamente lo que el cuerpo técnico busca instalar. Arruabarrena necesita que el lateral derecho deje de ser un dolor de cabeza táctico y se transforme en un bastión de seguridad. Para ello, la fórmula es clara: sumarle a la experiencia de Leandro Lozano, forjada en el ascenso y en su paso por Argentinos, el hambre y la intensidad de Gorosito. Que sea la cancha la que decante quién da más, pero mientras tanto, que la presión no afloje.

En la última etapa, Boca extrañó un dueño indiscutido en ese costado. La rotación forzosa y las lesiones dejaron un vacío que el club intentó llenar con un perfil bajo pero efectivo, lejos de los reflectores de las grandes apuestas económicas. Leandro Lozano llegó como una apuesta concreta y quirúrgica, y por ahora los retornos son positivos. No vino a pasear; vino a demostrar que el "criterio" que tanto destacan los que lo ven laburar a diario puede traducirse en puntos y en solvencia defensiva.

Las exigencias del semestre no dan margen para pruebas eternas. Los amistosos de pretemporada serán el escenario real donde esa lucha silenciosa empiece a hablar en voz alta. Atrás quedarán los elogios del pasillo y las buenas sensaciones. En Ezeiza, el crédito está abierto y Leandro Lozano supo gestionarlo mejor que nadie en estas primeras semanas. El veredicto final, sin embargo, no lo dicta el mercado ni la historia previa. En un club como Boca, cuando ruede la pelota, todos los pergaminos quedarán en un segundo plano.