La Selección Argentina continúa con su preparación para el Mundial 2026 y este sábado disputó un amistoso ante Honduras en territorio estadounidense. A menos de una semana del debut frente a Argelia, el equipo de Lionel Scaloni aprovechó el encuentro para ultimar detalles antes del inicio de la competencia. Pero pocos esperaban que Boca estuviese relacionado con este encuentro.
El escenario elegido para este compromiso fue el Kyle Field de College Station, uno de los estadios más imponentes del mundo. Con capacidad para 102.733 espectadores, el recinto se destaca por sus dimensiones y por albergar habitualmente los partidos de fútbol americano universitario de Texas A&M.
Sin embargo, existe un detalle que llamó especialmente la atención de los hinchas de Boca. El Kyle Field está directamente identificado con el concepto del “Jugador Número 12”, una expresión histórica que también forma parte de la identidad del club de la Ribera. De hecho, desde fines de la década de 1980 puede verse en distintos sectores del estadio la inscripción “Home of the 12th Man” (El Hogar del Jugador Número 12).
La referencia tiene una explicación muy particular. Así como en Boca la figura del “Jugador Número 12” quedó asociada a Victoriano “Toto” Caffarena, el hincha que acompañó al equipo en la histórica gira europea, en Texas A&M también existe una historia que dio origen a esa tradición y que terminó convirtiéndose en un símbolo de pertenencia para la institución.
La historia detrás del “Jugador Número 12”
El origen de esta costumbre se remonta a 1922. Durante un partido entre Texas A&M y Centre College, el equipo local sufrió varias lesiones y el entrenador Dana X. Bible recurrió a E. King Gill, un estudiante que había jugado al fútbol americano y se encontraba en las tribunas colaborando con los medios.
Gill se puso a disposición del equipo por si era necesario ingresar al campo de juego. Aunque finalmente no participó del encuentro, su actitud quedó como símbolo de compromiso y servicio hacia la institución. Con el paso de los años, esa historia se transformó en una leyenda y dio origen al concepto del “Jugador Número 12”, una coincidencia que inevitablemente remite a uno de los emblemas más reconocidos de Boca.
