(BUENOS AIRES).- Leandro Paredes no solo tiene acordada su vuelta a Boca para la próxima temporada, sino que además asumió un rol activo en el mercado de pases: se puso en contacto con Gerónimo Rulli para “tantear” su posible llegada al club. El mediocampista, compañero del arquero en la Selección Argentina, busca inclinar la balanza en una negociación que asoma compleja.
El desembarco de Paredes en Boca Juniors se haría oficial después del 30 de junio de 2025, cuando el club active la cláusula de recisión de 3,5 millones de euros de su contrato con la Roma. El acuerdo económico con el presidente Juan Román Riquelme ya está cerrado.
Mientras avanza su propia incorporación, Paredes oficia de puente para reforzar un puesto que Boca considera prioritario: el arco. Rulli, actualmente en el Olympique de Marseille y con contrato vigente hasta junio de 2027, es el nombre que desvela al Xeneize. El club ya consultó formalmente por el arquero de 34 años y conoció de primera mano el valor de su cláusula de salida.
La operación no es sencilla. Rulli tiene un valor de salida elevado y su vínculo con el equipo francés obliga a Boca a moverse con precisión quirúrgica. La conducción de Riquelme no quiere comprometer la estructura económica de la institución y, por eso, también analiza otras alternativas para el puesto.
En ese contexto, la intervención de Paredes puede ser determinante. El volante compartió con Rulli varios procesos en la Selección Argentina y hoy actúa como intermediario futbolístico. En Boca entienden que el factor humano tiene peso propio para destrabar una negociación donde lo económico no es el único elemento en juego.
La búsqueda de un arquero no es caprichosa. En el club consideran que el puesto necesita “jerarquía inmediata y estabilidad” de cara a un semestre exigente, con competencias que obligan a tener un plantel a la altura. La apuesta es por un futbolista de recorrido comprobado en la élite.
La oferta que Boca le hizo a Rulli contempla un contrato por tres años y medio, con un salario equiparable al que percibía en Roma. El club se contactó con su entorno para evaluar la situación y definir si inicia una negociación formal, aunque la cláusula de salida del arquero campeón del mundo con la Selección Argentina complica cualquier movimiento apresurado.
Por ahora, la ilusión está intacta. La oficialización de Paredes después del 30 de junio marcará el primer gran golpe del mercado, mientras las charlas con Rulli siguen su curso con el volante como aliado estratégico dentro y fuera de la cancha. El objetivo de Riquelme es claro: sumar jerarquía sin desequilibrar las cuentas del club.
