(BUENOS AIRES).- Álvaro Montero terminó la goleada 3-0 de Boca ante Deportivo Riestra con gestos de dolor en la pierna derecha y una actuación muy cuestionada. La imagen de su salida del campo se viralizó de inmediato y abrió un debate entre los hinchas: mientras algunos temieron una lesión que complicara el viaje a Chile, otros desconfiaron del arquero colombiano justo en la noche más floja del equipo en el debut del Torneo Clausura.
El dolor de Montero apareció tras un choque con el defensor Marco Pellegrino durante el segundo tiempo en el Guillermo Laza. Las cámaras lo captaron tomándose la zona afectada en reiteradas ocasiones al abandonar el campo, y en un primer momento se informó que el arquero iba a ser sometido a estudios para descartar una lesión. Sin embargo, después se confirmó que el golpe no dejó ningún daño que requiriera atención médica: no le realizarán estudios y estará disponible para el partido del jueves por la Copa Sudamericana.
La reacción en redes sociales reflejó las dos lecturas que dejó la secuencia. Hubo hinchas que se preocuparon por una posible baja de último momento, pero también muchos que interpretaron el gesto de Montero como una forma de desviar el foco después de una actuación que ya acumulaba reproches. La desconfianza con el colombiano venía en alza y la goleada de Riestra expuso un rendimiento que ahora estará bajo la lupa.
La autocrítica del Vasco
El técnico Rodolfo Arruabarrena no buscó excusas en la conferencia posterior al partido y se puso al frente de la crisis. “Es un palo duro, un baño de realidad. Acá el responsable de la derrota soy yo, habrá que agachar la cabeza y trabajar”, dijo el Vasco. Y agregó una postal del ánimo del plantel: “El vestuario es un cementerio, y eso está bien, que duela. Pero nosotros mañana tenemos que empezar a trabajar el partido con O´Higgins. No hay tiempo para lamentos”.
Pese al impacto de la goleada, el técnico respaldó la base del equipo y evitó personalizar en los rendimientos individuales. “Sé lo que tengo, en eso estoy tranquilo”, afirmó Arruabarrena, que ya debe dar vuelta la página para un compromiso determinante.
Boca viajará el miércoles a Chile con la ventaja mínima del 1-0 que logró en La Bombonera. La revancha ante O’Higgins, por los 16avos de final de la Copa Sudamericana, se jugará el jueves a las 21.30 y clasificar a octavos se volvió la obsesión inmediata después del cachetazo en el torneo local.
Con el susto físico descartado, Montero se entrenará con normalidad en el predio de Ezeiza y formará parte de la delegación. El cuerpo técnico necesita recuperar la confianza del arquero y de todo el equipo en menos de una semana, sin margen para otra noche de dudas.
