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“Me voy a sumar después”: La inesperada promesa de Montero a Boca que causó impacto negativo

 

El arquero colombiano se sumará recién después de la Copa del Mundo.

 
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(BUENOS AIRES).- La postergación del anuncio oficial de Álvaro Montero como refuerzo de Boca tiene una explicación concreta: el arquero colombiano se sumará al plantel recién después del Mundial 2026, tal como lo establece el acuerdo que ya está cerrado entre el club de la Ribera y Vélez. La operación, que ronda los 4 millones de dólares, incluye un contrato por cuatro temporadas.

Más allá de las versiones que indicaban un estancamiento en la negociación por la diferencia en el monto de la transferencia, el pase está sellado. Para destrabarlo, Vélez ejecutará la opción de compra de 1,8 millones de dólares que tiene con Millonarios, dueño del pase original del jugador. Montero es la segunda incorporación de Boca en este mercado, después del lateral Leandro Lozano.

La dirigencia xeneize no apura el acto protocolar del anuncio porque la letra del contrato difiere el desembarco físico del futbolista. La presencia de la selección de Colombia en la Copa del Mundo que se disputará en Norteamérica en 2026 es el factor central que explica la demora: el guardameta se integrará al trabajo en el predio de Ezeiza una vez terminada la participación cafetera en el torneo.

La participación mundialista, la clave de la demora

Montero firmará un vínculo por cuatro años y se pondrá bajo las órdenes del cuerpo técnico recién a partir de la segunda quincena de julio del año próximo, según el recorrido que haga su seleccionado en el certamen. Hasta entonces, el club no tiene previsto realizar una presentación formal, aunque los papeles ya están intercambiados entre las partes.

Las especulaciones que sindicaban un freno por diferencias económicas quedaron atrás. Boca no modificó de manera sustancial la oferta inicial, pero el esquema de pagos y la triangulación con el club colombiano allanaron el entendimiento. El arquero, de trayectoria internacional, era un objetivo atractivo sin ser prioritario, y por eso la conducción del fútbol profesional no forzó un desembolso mayor.

Con Montero ya acordado y Lozano presentado, la entidad mantiene en carpeta otras alternativas para el arco, aunque la necesidad inmediata disminuyó. La prioridad ahora es esperar que el guardameta cumpla su compromiso mundialista sin distracciones.

Así, el ansiado anuncio de la segunda cara nueva se posterga varios meses. Boca tendrá refuerzo confirmado, pero recién lo verá con la camiseta azul y oro cuando la pelota deje de rodar en la cita máxima de selecciones. Mientras tanto, el plantel que dirige Fernando Gago sigue la pretemporada con los futbolistas disponibles y aguarda la definición de otros frentes del mercado de pases.