(BUENOS AIRES).- “Montero es un arquero de 8 o 9 puntos”, describió Óscar Córdoba antes del Mundial. La definición del ídolo colombiano le puso palabras a la apuesta de Boca: Álvaro Montero, el número uno de la Selección de Colombia, se convierte en el tercer refuerzo xeneize de este mercado de pases y continuará el legado cafetero bajo los tres palos.
El portero llegará este martes a Buenos Aires para realizarse la revisión médica y quedará concentrado de inmediato para viajar a Rosario, donde el jueves el equipo de Rodolfo Arruabarrena enfrentará a Sarmiento por la Copa Argentina. Álvaro Montero arriba un día después que su compatriota Sebastián Villa, quien vuelve al club tras una salida tumultuosa en 2023, y se suma a Leandro Lozano, el ex lateral de Argentinos Juniors que ya entrenaba con el plantel.
Álvaro Montero llega procedente de Vélez a cambio de 4 millones de dólares por su ficha. En Liniers atajó 17 partidos de la Liga Profesional, recibió 13 goles y mantuvo 7 vallas invictas. Su perfil de arquero moderno —2,01 metros de altura, excelente juego con los pies y dominio aéreo—, sumado a su experiencia internacional y su paso por el Mundial 2026 como suplente de Camilo Vargas, convencieron a la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme. En 2022, con Millonarios, ya había sido uno de los arqueros con más vallas invictas del mundo en una temporada.
El colombiano es, ante todo, un arquero con personalidad. La mirada de Riquelme apuntó justamente a ese carácter para bancar un arco que, más allá de los reflejos y la agilidad, exige temple. La recomendación inicial llegó del propio Óscar Córdoba al comienzo de la gestión del actual presidente, quien ahora cierra la incorporación para cubrir un puesto que quedó diezmado en abril.
El legado colombiano en el arco
Álvaro Montero será el tercer arquero colombiano en la historia de Boca y se calzará los guantes que antes defendieron dos apellidos de peso. El más ganador de todos fue Óscar Córdoba, quien atajó en el club entre 1997 y 2001. En 118 partidos oficiales se consolidó como uno de los ídolos de la era Bianchi: ganó tres títulos de liga —Apertura 1998, Clausura 1999 y Apertura 2000—, dos Copas Libertadores (2000 y 2001) y la Copa Intercontinental 2000. “Tiene la talla, es joven y varios partidos internacionales. Seguramente le va a dar muchas satisfacciones”, agregó el propio Córdoba sobre Álvaro Montero.
El otro antecedente es Carlos Fernando Navarro Montoya. Nacido en Medellín pero radicado desde muy chico en Argentina, el Mono llegó a Boca en 1988 tras debutar en Vélez —el mismo club que acaba de dejar Álvaro Montero— y jubiló a Hugo Orlando Gatti. Disputó más de 479 partidos con la azul y oro y levantó cinco vueltas olímpicas: Supercopa 1989, Recopa 1990, Copa Máster 1992, Torneo Apertura 1992 y Copa de Oro Sudamericana 1993. Aunque su trayectoria fue más larga y consolidada en el fútbol argentino, nunca alcanzó el brillo internacional ni el estatus de Córdoba.
El arribo de Álvaro Montero se precipita por la rotura de ligamentos en la rodilla derecha que sufrió Agustín Marchesín el 14 de abril ante Barcelona de Ecuador por la Libertadores. Su reemplazante, Leandro Brey, no ofreció garantías y, aunque en principio será el titular el jueves en Rosario, el mapa ya cambia. Boca tiene por delante un mata-mata urgente: los 16avos de final de la Sudamericana ante O'Higgins, el 23 de julio en la Bombonera y el 30 en Rancagua. En esos partidos calientes, Álvaro Montero se pondrá el buzo de arquero titular para empezar a escribir su propio capítulo en la portería xeneize.
