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“Ir a los bifes”: la definición de un periodista para Arruabarrena que enamora a Boca

 

El Vasco sorprende desde el arranque y marca el camino

 
Rodolfo Arruabarrena
Rodolfo Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena arrancó su ciclo con un triunfo por los 16vos de final de la Copa Argentina ante Sarmiento y dejó una postal que lo pinta de cuerpo entero. “Ayer, en su regreso oficial, gritó los dos de su equipo como siempre, eufórico, con las venas hinchadas, liberando tensiones, totalmente disociado del traje y la corbata, el outfit que eligió para el estreno”, describió Antonio Serpa en su columna de TyC Sports. El contraste entre la ropa de gala y los festejos a pura efusividad fue la imagen perfecta para un técnico que no negocia la pasión.

Serpa definió a Rodolfo Arruabarrena sin vueltas: “El Vasco Arruabarrena es un tipo de ir a los bifes. Probablemente, unos cuantos de los que lean estas líneas no lo hayan visto jugar, y podemos definirlo como alguien tipo directo y pasional”. Boca mostró en cancha varias de esas marcas de fábrica —protagonismo, pelota al piso, sacrificio— y el estreno depositó flores sobre todo en un nombre propio: Leo Flores.

“Su Boca, este incipiente Boca, tuvo algunas cosas que todos esperábamos: protagonismo, pelota al piso, sacrificio. Y Flores, por supuesto. También Flores. Con mayúsculas porque el pibe fue la figura y es el que más flores repartió junto con Aranda”, evaluó Serpa. La aparición del juvenil como titular no fue fruto del azar: Leandro Paredes ya lo había elogiado tiempo atrás con una frase que quedó registrada. “Se llama Leo Flores y juega bárbaro”, había dicho el capitán, y Rodolfo Arruabarrena coincidió con la mirada del volante para mandarlo de entrada.

El repaso de nombres propios continuó sin medias tintas. “¿Qué otros nombres hay para destacar? Lozano estuvo sólido como lateral derecho, a Blanco le ampliaron el manual del 3 que Arruabarrena conoce de memoria (no todo es desborde y centro, también existen las diagonales), Ascacíbar pisó mucho el área -estuvo cerca de meterla dos veces-, Delgado fue el patrón (también se animó a gambetear y a patear) y Velasco hizo un golazo que festejó abrazándose directamente con la gente. Ojalá le sirva para despegar”, puntualizó la columna. El abrazo de Alan Velasco con los hinchas después de su tanto fue leído como una posible liberación para un futbolista al que su propio DT le marcó la cancha sin eufemismos: “El problema es que costó 10 palos”, dijo Arruabarrena sobre el peso que carga el extremo por la fuerte inversión que hizo el club.

El Vasco no se guardó nada tampoco en el armado hacia lo que viene. Pidió “por lo menos dos o tres” refuerzos y fue directo al blanco con las posiciones que considera urgentes: un arquero y un 9. La hoja de ruta que trazó Rodolfo Arruabarrena apunta a sostener la ilusión en los tres frentes —torneo, Sudamericana y Copa Argentina— porque, según rescató Serpa del deseo del entrenador, quiere jugar “muchos partidos”.

“Ojalá todas las partes hagan lo suyo y Boca empiece a darnos las alegrías que extrañamos”, remató Serpa en una editorial que funcionó como un compendio de flores para un Arruabarrena que, al menos en el arranque, le devolvió al equipo las señales de protagonismo y carácter que tanto reclamaba la gente.