(BUENOS AIRES).- Boca entrenó a primera hora de este viernes bajo techo en Rancagua y, por la tarde, si el clima lo permite, volará directamente a Rosario sin pasar por Buenos Aires. [Rodolfo Arruabarrena](https://elintransigente.com/tag/rodolfo-arruabarrena/) ya define el equipo para la visita del domingo a Newell’s por el Torneo Clausura y planea algunos cambios, pero no una rotación masiva: “no apostará por la rotación masiva luego de lo que fue la goleada 3-0 de Deportivo Riestra en el Guillermo Laza”, explicaron desde el cuerpo técnico.
Los titulares en la clasificación por penales ante O’Higgins por la Copa Sudamericana se quedaron en el hotel e hicieron trabajos regenerativos en uno de los salones, bajo las órdenes del preparador físico Gustavo Roberti. Por fortuna, no se lamentaron lesionados ni tocados. El resto de la delegación —los que sumaron minutos y los que no entraron— se subió a una combi y trabajó en el Gran Arena Monticello, a 500 metros de la concentración.
La ciudad chilena sufre desde hace semanas intensas tormentas y este viernes no fue la excepción, por lo que el plantel no pudo pisar el césped del estadio municipal de Rancagua. El Vasco no quiere ceder ni una hora de trabajo: la lluvia obligó a mudar la práctica a espacios cerrados, pero no alteró el cronograma previsto. Si bien en la noche del jueves no se registraron lluvias y la pelota rodó sin inconvenientes en el Estadio Codelco El Teniente, hubo algunos resbalones de los jugadores durante el encuentro que terminó con la clasificación a octavos de final.
Viaje directo para minimizar el desgaste
La decisión de volar de Chile a Rosario, sin escala en Buenos Aires, responde a una cuestión logística concreta: “acortar los tiempos de los traslados y que los futbolistas, que ya vienen con varios kilómetros encima, sientan lo menos posible el desgaste”. La delegación quedará concentrada en la ciudad santafesina hasta el encuentro con la Lepra.
Rodolfo Arruabarrena hará modificaciones en la formación, pero se esperan no más de cuatro cambios. Después de la goleada 3-0 que el equipo sufrió frente a Deportivo Riestra en el Guillermo Laza cuando apostó por una rotación masiva, el técnico prefiere esta vez mover poco el once. “Rodolfo Arruabarrena no tiene demasiado tiempo de trabajo, pero sí una idea de equipo para ir en busca de la alegría en el Torneo Clausura”, detallaron desde la concentración.
Las modificaciones que analiza Arruabarrena se irán confirmando con el correr de las prácticas que restan antes del cruce. El Vasco no quiere dar ni una hora por perdida en la preparación, consciente de que necesita enderezar el rumbo en el torneo local tras la dura derrota ante Riestra.
El partido en el Coloso Marcelo Bielsa se jugará el domingo desde las 17. La delegación xeneize aguarda que el temporal que azota a Rancagua dé tregua para emprender el vuelo directo que le permita instalarse cuanto antes en Rosario y encarar la recta final de la puesta a punto con el plantel completo y sin lesionados.
