(BUENOS AIRES).- Leandro Paredes y el árbitro colombiano Wilmar Roldán protagonizaron un picante cruce cara a cara, con manotazos y empujones, durante el partido que Boca disputó ante O’Higgins en Rancagua, por el playoff de los octavos de final de la Copa Sudamericana. La peor parte se la llevó el capitán xeneize, que terminó amonestado.
El incidente se desató a los 68 minutos, con el marcador todavía 0-0. Roldán sancionó un tiro libre a favor del conjunto chileno por una falta de Nicolás Figal y la reacción de Paredes fue inmediata: reclamó con vehemencia y se plantó a centímetros del juez.
“Mientras el cafetero le mostraba la amarilla a Figal, el capitán de Boca se puso adelante: hubo algunos manotazos y empujones (del árbitro al futbolista)”, describió la transmisión oficial de DSports, que captó la secuencia con crudeza. Roldán empujó a Paredes en el pecho y le sostuvo la mirada, en una escena de altísima tensión que escaló en segundos.
Visiblemente molesto, Leandro Paredes quedó frente al árbitro y le discutió la sanción con gestos airados. Roldán no toleró la reacción del volante de la Selección argentina y resolvió amonestarlo con la misma cartulina amarilla que acababa de mostrarle a Figal.
El cruce entre el capitán de Boca y el juez colombiano fue el punto más caliente de un partido sin goles pero cargado de roces en la mitad de la cancha. Wilmar Roldán, de extensa trayectoria en torneos Conmebol, mantuvo el control pese a los reclamos y dejó en evidencia que no iba a permitir ese tipo de exabruptos.
La amarilla condicionó a Paredes en un duelo de eliminación directa, donde cualquier nuevo encontronazo con el árbitro podía costarle la roja. Boca, que ya había sufrido la amonestación a Figal por la falta que originó todo, debió jugar el resto del partido con su referente en la mitad de la cancha al borde de la expulsión.
El episodio también expuso el temperamento del capitán xeneize en una serie que no le sobró nada a Boca. Más tarde, el equipo de Fernando Gago terminó empatando 0-0 en los 90 minutos reglamentarios y forzó la definición por penales, donde logró la clasificación a octavos de final de la Copa Sudamericana sin que Leandro Paredes sumara una segunda amonestación.
