(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena no trabajó este lunes en el predio de Ezeiza, como sucede diariamente, sino que mudó la práctica de Boca a Casa Amarilla. El motivo fue el regreso de la Selección Argentina al país tras el subcampeonato en el Mundial 2026, que hizo inviable la llegada del plantel al complejo ubicado a solo ocho minutos del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
El Xeneize se mide con O’Higgins este jueves a las 21.30 en La Bombonera, por la ida de los 16avos de final de la Copa Sudamericana. La base del equipo será similar a la que superó 2-0 a Sarmiento por la Copa Argentina, mientras Álvaro Montero y Sebastián Villa, los refuerzos colombianos, siguen bajo la lupa y podrían sumar sus primeros minutos.
La delegación encabezada por Lionel Scaloni aterrizó cerca de las 17, así que para Arruabarrena y sus jugadores resultaba "directamente imposible llegar sin demoras al entrenamiento". Para evitar el tránsito cargado y las largas filas de hinchas que recibieron al combinado albiceleste, el cuerpo técnico ordenó trasladar la sesión al Complejo Pedro Pompilio, a pocas cuadras del estadio.
Allí, Rodolfo Arruabarrena empezó a perfilar el once del jueves. Las pruebas de la última semana indican que la alineación no variará demasiado del conjunto que triunfó en Rosario, aunque Montero y Villa serán observados hasta último momento para definir si están en condiciones de debutar.
En cuanto a Leandro Paredes, el mediocampista quedó liberado de la Selección y se tomará unos días de descanso antes de reintegrarse al plantel. Disputó 696 minutos repartidos en siete partidos durante la Copa del Mundo y no terminó bien físicamente, por lo que está más afuera que adentro del choque ante los chilenos.
Sin embargo, en el cuerpo técnico prefieren no descartarlo por completo. "Nadie se anima a descartarlo por tratarse de un jugador de su temple y jerarquía", explicaron desde el entorno del entrenador. Rodolfo Arruabarrena esperará su evolución hasta la hora del encuentro para definir si integra la convocatoria.
Boca tendrá la obligación de sacar ventaja en casa antes de viajar a Chile para la revancha. La práctica de este martes en Casa Amarilla terminará de despejar las dudas que el Vasco mantiene en la mitad de la cancha.
