(BUENOS AIRES).- Mientras Boca aguarda la vuelta de Edinson Cavani tras siete meses sin fútbol, los mismos sectores que le reclamaban paciencia al uruguayo enfocaron sus críticas en Carlos Palacios, que en lo que va del año todavía no sumó ni un minuto en cancha. La comparación de ausencias reavivó un reclamo que ya es moneda corriente en el mundo xeneize: que la vara sea la misma para todos.
"Palacio no jugó ni un solo minuto en lo que va del año", señalaron desde el entorno del club. La última vez que Palacios vio acción oficial fue el 7 de diciembre, en la eliminación de Boca a manos de Racing por las semifinales en la Bombonera. Desde esa noche, pasaron ocho meses sin que el volante chileno volviera a integrar una convocatoria ni a disputar un solo minuto, un parate que en otros casos hubiese encendido todas las alarmas.
La razón por la que su ausencia pasó más inadvertida tuvo nombre propio. Un juvenil del club se destapó como goleador y anotó 15 tantos en apenas seis meses; así, la falta de Palacios quedó tapada por los festejos del pibe que irrumpió desde la reserva. Con Cavani, en cambio, no apareció un recambio de ese calibre y cada recaída del uruguayo mantuvo el foco sobre su recuperación y sobre la necesidad de buscarle una salida.
Ese contraste es el que los críticos de Cavani ponen ahora sobre la mesa. Si el delantero uruguayo está a punto de volver después de siete meses y hasta se discutió su continuidad, ¿por qué Palacios lleva ocho meses parado y nunca se planteó con la misma fuerza que su ciclo en Boca estaba terminado? La pregunta no encontró respuestas contundentes y solo avivó las comparaciones.
En la práctica más reciente, el entrenador Rodolfo Arruabarrena paró a Palacios en el mediocampo de un 4-3-3, acompañado por Santiago Ascacíbar y el Chelito Delgado. Fue una señal de que el cuerpo técnico todavía le destina una ficha, aunque en el entorno ya se escucha que este semestre define su futuro. La consideran la última oportunidad para que demuestre que puede ser parte del plantel sin volver a quedar marginado.
El partido ante Sarmiento aparece como el escenario en el que Cavani podría sumar sus primeros minutos del año y, al mismo tiempo, Palacios intentará mostrar que está en condiciones de pelear un lugar. La dirigencia monitorea ambas situaciones sin margen para prolongar decisiones que ya acumulan demasiado desgaste.
Boca necesita recuperar a sus figuras y, sobre todo, necesita que el diagnóstico sea parejo: si las ausencias largas se sancionan con un ultimátum, el mensaje debería alcanzar por igual a todos los que visten la camiseta. En el mientras tanto, la vuelta de Cavani contra Sarmiento después de siete meses y la chance terminal de Palacios tras ocho sin jugar marcan el pulso de un plantel que ya no tolera más esperas.
