(BUENOS AIRES).- Boca arrancó el Torneo Clausura 2026 con una derrota inesperada y dolorosa: cayó 3-0 ante Deportivo Riestra en el estadio Guillermo Laza, en un partido que dejó expuestas todas sus falencias defensivas y una preocupante falta de reacción. El equipo de Rodolfo Arruabarrena nunca encontró el rumbo y se fue del debut sin atenuantes.
Riestra fue ampliamente superior durante gran parte de los 90 minutos y aprovechó cada error del rival con una efectividad quirúrgica. El conjunto local encontró ventajas desde el primer tiempo, golpeó en los momentos justos y obligó a Boca a modificar su plan de juego sin éxito. La fragilidad de la última línea xeneize y la desconexión entre las líneas le permitieron al Malevo construir una victoria histórica.
El equipo de Arruabarrena mostró una versión muy alejada de la que había ilusionado en sus compromisos previos. «La falta de generación ofensiva y las dificultades defensivas terminaron inclinando definitivamente la balanza», según surge del análisis del encuentro. Boca no logró imponer condiciones en ningún tramo y, a pesar de los cambios en el complemento, «no encontró respuestas futbolísticas ni anímicas» para torcer el desarrollo.
Las decisiones del entrenador ya encendieron las primeras alarmas. La ausencia de futbolistas habituales en el once inicial «comenzó a generar repercusiones» entre los hinchas y los analistas. El propio cuerpo técnico deberá evaluar si sostiene la misma idea o introduce modificaciones profundas para los próximos compromisos, porque el rendimiento colectivo dejó más interrogantes que certezas.
Del otro lado, Riestra firmó una de las victorias más importantes de su historia reciente y arranca el campeonato con un envión anímico enorme. La goleada ante uno de los grandes del fútbol argentino no solo le da los tres puntos, sino que instala al equipo en un arranque ideal para lo que viene. Para los dirigidos por Guillermo Duró, el triunfo en el Guillermo Laza quedará como un hito de su campaña reciente.
El traspié representa un llamado de atención urgente para un plantel que aspira a pelear el campeonato. El margen de error es mínimo desde la primera fecha, y Boca necesitará una evolución rápida para no perder terreno en un certamen que no da respiro. La autocrítica puertas adentro será inevitable, sobre todo por la imagen que dejó el equipo en su presentación oficial.
La prioridad inmediata es recuperar confianza y corregir los errores defensivos que dejaron al conjunto tan expuesto ante un rival que supo capitalizar cada aproximación. El desafío para el Xeneize será transformar este golpe en un punto de partida concreto para reconstruirse y volver a mostrar el nivel competitivo que su historia exige, con la mira puesta en la próxima fecha del torneo.
