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Aranda picó el penal, Carabalí lo atajó y casi le cuesta a Boca la clasificación

 

El capitán respaldó al juvenil tras el penal fallado

 
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(BUENOS AIRES).- "Es chico y ha hecho un partido increíble. Son maneras de patear, decisiones, aprenderá que hay momentos y momentos". La frase, cargada de respaldo en un contexto de máxima tensión, salió de la boca de Leandro Paredes, el capitán, apenas consumada la clasificación agónica de Boca a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Minutos antes, el juvenil Tomás Aranda había quedado en el centro de la escena al errar un penal decisivo que pudo haber cambiado la suerte del equipo en Rancagua.

El volante de 19 años tomó la pelota para ejecutar el cuarto remate de la tanda, con la serie a favor tras los fallos previos de Vecino y Pavez para el local. Con una dosis de confianza o de atrevimiento, Aranda decidió picarle el penal al arquero Omar Carabalí. El guardameta chileno le adivinó la intención, se quedó firme en el centro del arco y atrapó el tiro sin sobresaltos. Fue entonces cuando estalló: salió corriendo hacia el juvenil para festejarle en la cara su atajada con gritos, insultos y gestos muy ampulosos. Aranda, visiblemente afectado, bajó la cabeza y se dirigió al círculo central sin devolver una sola mirada.

El desenlace le dio algo de alivio al pibe. Lautaro Blanco fue el encargado de ejecutar el quinto penal y no falló, sellando la victoria xeneize y desatando un festejo que mezcló bronca y euforia. Así, Boca superó el repechaje pese a haber perdido 1-0 frente a O’Higgins en los 90 minutos reglamentarios, una derrota que los obligó a jugarse la clasificación desde los doce pasos.

Paradójicamente, Aranda había sido la figura más desequilibrante del equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena durante el tiempo reglamentario. Con dos remates potentes desde afuera del área en el complemento, fue el que más peligro generó en el arco contrario y el único que logró exigir de verdad a Carabalí, demostrando una audacia que después se le volvería en contra en la definición.

Tras la clasificación, el vestuario de Boca decidió no hablar en zona mixta. Sin embargo, Aranda rompió el silencio a su manera con una historia en su cuenta de Instagram. El posteo apuntó directo a dar vuelta la página: eligió celebrar el pase a los octavos de final y mostrarse unido al grupo, dejando atrás la angustia del penal fallado y las cargadas del arquero rival.

Leandro Paredes, que fue uno de los primeros en acercarse a respaldar al juvenil tras el error, dio la cara ante la prensa y defendió la decisión de Aranda. "Es una manera de patear, obviamente cuando errás te fijás la manera. Es chico y ha hecho un partido increíble. Son maneras de patear, decisiones, aprenderá que hay momentos y momentos", reflexionó el capitán.

Con el boleto en la mano, Boca ya sabe que su próximo desafío en la Copa Sudamericana será contra Recoleta de Paraguay, un cruce en el que intentará borrar los sustos de la noche chilena y hacer valer la chapa de candidato que su historia le exige.