(BUENOS AIRES).- “Baño de realidad”, afirmó Rodolfo Arruabarrena en conferencia de prensa, después de que Boca cayera goleado 3-0 frente a Deportivo Riestra. La frase del entrenador se convirtió en el eje de una durísima autocrítica que expuso el mal momento del equipo y que tuvo un capítulo filoso: el análisis de Lucas Beltramo, quien consideró que la actuación fue un cachetazo al escudo xeneize.
Lucas Beltramo apuntó contra las decisiones del cuerpo técnico. Sostuvo que la frase del entrenador también podía interpretarse como una referencia a la propia formación elegida por Arruabarrena. Para el periodista, lo más grave no fue la derrota en sí, sino la sensación de que un resultado tan adverso dejó de sorprender a parte del mundo Boca después de varios golpes deportivos recientes.
El equipo no encontró respuestas. El propio Arruabarrena reconoció que Boca no tuvo el ímpetu necesario para ir a buscar el descuento en el segundo tiempo. La falta de profundidad obligó al Xeneize a abusar de centros aéreos, una fórmula previsible que chocó contra la defensa de Riestra sin inquietar al arquero.
Un golpe que expuso errores defensivos y falta de reacción
El primer gol de Deportivo Riestra llegó por una seguidilla de fallas defensivas. Descoordinación en el área, marcas perdidas y fragilidad en el juego aéreo le permitieron a Braian Sánchez definir una jugada que parecía controlable y abrir el marcador.
El segundo tanto expuso aún más los problemas en pelota parada. Boca perdió duelos aéreos consecutivos y la floja respuesta de Álvaro Montero ante un remate con poca potencia derivó en críticas hacia el arquero colombiano, señalado en una noche en la que todo el sistema defensivo mostró demasiadas grietas.
El tercer gol de Alexander Díaz retrató la desconexión colectiva. Recorrió cerca de 60 metros con la pelota, superó la presión de varios jugadores de Boca y definió con una vaselina exquisita ante Montero. Una acción individual que dejó en evidencia la falta de recuperación y coordinación defensiva de un equipo que parecía incapaz de frenar una corrida de tal magnitud en un partido de máxima exigencia.
Las dudas sobre los refuerzos y la obligación de reaccionar en Chile
Más allá de los errores puntuales, la crítica también apuntó al rendimiento de algunos refuerzos. Jugadores que llegaron con expectativas importantes todavía no lograron consolidarse y la caída ante Deportivo Riestra reavivó las dudas sobre la conformación del plantel. La necesidad de elevar el nivel individual se volvió un reclamo inmediato después de una noche en la que el funcionamiento colectivo se derrumbó.
En ese contexto, el desafío inmediato de Boca es el partido frente a O’Higgins en Chile. El Xeneize necesita una reacción rápida, no solo desde el resultado sino desde la actitud y el funcionamiento. Recuperar intensidad, mejorar la concentración defensiva y encontrar variantes ofensivas que le permitan competir aparecen como las prioridades para un equipo que ya no tiene margen para otro tropiezo.
