(BUENOS AIRES).- Boca Juniors aceleró en el mercado de pases y su presidente, Juan Román Riquelme, ya tiene en la mira a un cuarto refuerzo ofensivo para terminar de potenciar el plantel. El Xeneize busca cerrar una incorporación que le dé mayor creatividad y variantes al ataque.
Los tres acuerdos ya cerrados son Leandro Lozano, Álvaro Montero y Sebastián Villa, quienes comenzarán a entrenarse en el predio de Ezeiza. Según confirmó el club, "el Xeneize ya se movió fuerte en este mercado, logrando acuerdos por nombres importantes que comenzarán a entrenarse en el predio de Ezeiza. Entre ellos aparecen Leandro Lozano, Álvaro Montero y Sebastián Villa". La dirigencia concretó esas llegadas en las últimas semanas, pero lejos de conformarse sigue moviéndose en el mercado.
El perfil que busca Riquelme es el de un futbolista con desequilibrio, capaz de romper líneas y aportar soluciones en partidos cerrados. La búsqueda apunta puntualmente a "un jugador con desequilibrio, capaz de romper líneas y aportar soluciones en partidos cerrados", señalaron desde la dirigencia. En el club entienden que el equipo necesita un salto de calidad en los últimos metros y alguien que complemente a los delanteros actuales.
Las gestiones están en una fase preliminar. La dirigencia ya inició contactos iniciales para conocer condiciones y evaluar la viabilidad de la operación, aunque no se dieron a conocer detalles definitivos de la negociación ni el nombre del apuntado. "Si bien no se dieron a conocer detalles definitivos de la negociación, la dirigencia ya habría avanzado en contactos iniciales para conocer condiciones y evaluar la viabilidad de la operación", explicaron fuentes cercanas al club.
Riquelme, como máximo responsable del fútbol de Boca, impulsa cada movimiento con la intención de armar un plantel competitivo que pueda pelear todos los torneos. Él mismo sostuvo que trabaja "con la intención de armar un plantel competitivo que pueda pelear todos los torneos". El contexto es exigente: el club necesita resultados y protagonismo inmediato, por eso cada refuerzo se analiza con precisión. La llegada de un cuarto jugador no solo ampliaría las variantes tácticas, sino que también elevaría la competencia interna dentro del equipo.
En paralelo, no se descartan salidas de jugadores que podrían abrir espacio para nuevas incorporaciones. "No se descarta que puedan darse salidas en paralelo, lo que abriría espacio para nuevas incorporaciones", indicaron desde la institución. Esa posibilidad le daría al cuerpo técnico margen para seguir moldeando el plantel según sus necesidades puntuales de cara a los torneos que se avecinan.
La estrategia de mercado de Boca se enmarca en un semestre cargado de obligaciones deportivas, donde el equipo necesita dar un golpe de autoridad. Cada movimiento de Riquelme responde a un análisis detallado del rendimiento colectivo y a la identificación de zonas donde el plantel muestra carencias. La prioridad ofensiva del cuarto refuerzo no es casual: el cuerpo técnico detectó que al equipo le cuesta romper defensas cerradas y generar situaciones claras en partidos trabados.
Por ahora, el nombre del apuntado se mantiene en reserva, pero la hoja de ruta está trazada. Los próximos días son clave para saber si Boca logra cerrar esa cuarta incorporación, que sería el último golpe de un mercado que ya modificó buena parte de la estructura del plantel.
