(BUENOS AIRES).- "Se me caen las lágrimas, héroe de Lima". Esa fue una de las frases que los hinchas de Boca replicaron en X (Twitter) tras la burla que Bruno Henrique le dedicó a River en un amistoso de preparación. El delantero de Flamengo celebró su gol mostrando el tatuaje de la Copa Libertadores 2019, conquistada justamente ante el Millonario en Lima.
El partido, jugado a principios de julio como puesta a punto para el segundo semestre, terminó 2 a 2. Sin embargo, la imagen que quedó fue la del experimentado atacante tras anotar el 2-1 parcial: Henrique se levantó la manga y dejó al descubierto la tinta que inmortaliza aquella consagración continental. En aquella final de 2019, el Mengão revirtió el marcador en Perú con dos goles de Gabigol sobre la hora y se quedó con el trofeo.
El gesto del brasileño fue una cargada explícita al rival de turno, y en Boca la vivaron con ironía. "Crack" y "Tráiganlo ya" coparon los comentarios en redes sociales, mientras los simpatizantes xeneizes rescataban el remanido apodo de "héroe de Lima" para el delantero que participó en la jugada del agónico 2-1 definitivo. La celebración no hizo más que avivar la chicana permanente entre dos de los clubes más grandes del fútbol argentino.
Un verdugo que mantiene vigente la chicana
Henrique, de 35 años, es recordado en Boca por haber sido parte activa de aquella noche en el Estadio Monumental de Lima. Si bien los tantos decisivos los convirtió Gabigol, el atacante integraba el plantel de Flamengo que consiguió dar vuelta una final que parecía sentenciada. Su tatuaje de la Libertadores 2019 funciona como un recordatorio permanente de aquella gesta y, cada vez que lo exhibe frente a River, reaviva la memoria de los hinchas.
La viralización de la imagen desempolvó una de las heridas más profundas del historial reciente entre ambos equipos. Los comentarios en X no solo celebraron la burla ajena, sino que también fantasearon con un hipotético desembarco del delantero en el club de la Ribera, un anhelo que asoma cada vez que un futbolista identificado con la derrota de River queda en el radar.
La escena dejó en claro que cada cruce, incluso en un amistoso, reaviva la disputa entre los dos gigantes. Mientras los hinchas de Boca se regodeaban con la celebración del brasileño, Henrique sumó un nuevo capítulo a su particular historia de desencuentros con el Millonario, ahora bajo la mirada cómplice de una hinchada que lo ovacionó a la distancia.
