(BUENOS AIRES).- Boca visita esta noche a O’Higgins con la ventaja del 1-0 conseguido en La Bombonera y el objetivo de sellar el pase a los octavos de final de la Copa Sudamericana. En juego también está un invicto de más de 18 años en Chile que el Xeneize buscará extender en Rancagua.
Si supera la serie, el equipo de Rodolfo Arruabarrena ya conoce a su próximo rival: Recoleta, de Paraguay, que ganó el Grupo D y espera en octavos. La ida de esa llave se jugaría en la semana del 12 de agosto en La Bombonera y la revancha siete días después en territorio guaraní.
En el partido de ida, Boca se impuso con lo justo y contó con la presencia de figuras como Leandro Paredes, Sebastián Villa y Miguel Merentiel, a quienes el Vasco Arruabarrena volvería a tener a disposición para definir la eliminatoria. El 1-0 obliga a O’Higgins a ganar por al menos un gol para forzar los penales o por dos para dar vuelta la serie.
Un invicto que se estira desde 2008
El historial reciente respalda la ilusión: la última derrota de Boca en suelo chileno data de 2008, cuando cayó 2-0 ante Colo-Colo por la fase de grupos de la Copa Libertadores. Desde entonces acumula cuatro victorias y un empate. La racha incluye triunfos sobre Unión Española (3-2 en 2012, con goles de Juan Román Riquelme, Santiago Silva y Pablo Mouche), Palestino (2-0 en 2015, con tantos de Andrés Chávez y Sebastián Palacios), otra vez Colo-Colo (2-0 en 2023) y Universidad Católica (2-1 en el arranque de la Libertadores 2026), más un empate sin goles contra Universidad de Chile en las semifinales de 2012.
Ese último triunfo en Santiago terminó siendo un espejismo: Boca protagonizó un papelón y quedó eliminado en la fase de grupos de la Copa Libertadores de este año, lo que lo depositó en la Copa Sudamericana. Ahora, el certamen continental de segundo orden se convirtió en la gran oportunidad para salvar la temporada internacional.
Con la mínima diferencia obtenida en Brandsen 805, el empate le basta para avanzar, pero el equipo buscará imponer su jerarquía y estirar la estadística favorable en Chile. Enfrente tendrá a un O’Higgins que necesita ganar para dar vuelta la serie y dejar afuera al favorito de la llave.
Si logra el objetivo, Boca recibirá a Recoleta en la primera quincena de agosto y definirá como visitante. El camino en la Sudamericana quedará trazado con un rival a priori accesible, pero con la presión de no repetir el traspié que sufrió en la cita mayor.
