(BUENOS AIRES).- La caída de la negociación por Jhohan Romaña obligó a Boca a poner en marcha su plan B. La dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme, junto al cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena, ya maneja tres nombres para reforzar la zaga central: Alan Franco, Sergio Barreto y José María Giménez.
Romaña tenía todo encaminado para transformarse en refuerzo del Xeneize, pero su futuro apunta al fútbol mexicano y el club de La Ribera debió recalcular. El Consejo de Fútbol volvió a poner el foco en esas tres alternativas que ya estaban en carpeta y que ahora ganan fuerza con la urgencia del mercado.
Alan Franco, actualmente en San Pablo, es un nombre que ya había sonado en ventanas anteriores. Su recorrido internacional y su versatilidad para desempeñarse en distintos esquemas lo convierten en una opción interesante para la defensa boquense. El zaguero acumula rodaje en el fútbol brasileño, uno de los más exigentes del continente, y su perfil encaja en la búsqueda de un central con adaptación inmediata.
Sergio Barreto, con presente en Pachuca, aparece como una alternativa más accesible desde el punto de vista económico. Con proyección y rodaje en el exterior, el zaguero encaja en el perfil de incorporación que persigue el club. Su paso por el fútbol mexicano le dio continuidad y lo mantiene en un nivel competitivo que Boca valora para una zona que necesita respuestas urgentes.
El más ambicioso de los tres es José María Giménez, defensor de Atlético de Madrid y uno de los marcadores centrales de mayor jerarquía en el fútbol europeo. Su sola inclusión en la lista de posibles refuerzos marca la ambición de la dirigencia, aunque las condiciones contractuales harían muy compleja la operación. El uruguayo es titular indiscutido en el conjunto español y su salida requeriría una inversión que hoy luce fuera del alcance del mercado argentino.
Boca prioriza sumar un defensor central con experiencia y, sobre todo, con capacidad de adaptación inmediata al fútbol argentino. La exigencia de resultados no da margen de espera y el cuerpo técnico pide soluciones para un sector que mostró falencias en el último tramo. La dirigencia ya activó el plan alternativo y avanza en las evaluaciones de los tres apuntados, con la intención de no repetir una negociación fallida como la de Romaña.
En el club saben que no pueden demorar la decisión. Las próximas semanas serán clave para definir si avanzan formalmente por alguno de los tres nombres o si surge una alternativa de último momento. El objetivo es claro: cerrar el refuerzo antes de que el torneo ingrese en su tramo decisivo y Boca encare la segunda mitad de la temporada con mayor solidez defensiva y recambio en una zona que el cuerpo técnico considera prioritaria.
