(BUENOS AIRES).- Boca acelera en el mercado de pases con una planificación que ya tiene números concretos: Juan Román Riquelme, al frente del Consejo de Fútbol, busca sumar hasta seis incorporaciones clave para el segundo semestre de 2026, en respuesta a las necesidades que detectó el entrenador Rodolfo Arruabarrena.
La dirigencia ya trabaja en un listado de nombres que combina experiencia, proyección y soluciones inmediatas. La consigna es "reforzar el plantel con hasta seis incorporaciones clave para encarar el segundo semestre de la temporada" y equilibrar un equipo que no quiere depender de pocas individualidades en un año de máxima exigencia.
Los puestos que quiere reforzar
El plan contempla la llegada de jugadores en seis posiciones puntuales. La lista incluye un arquero con experiencia, un lateral derecho con recorrido y capacidad física, un defensor central de jerarquía, un mediocampista con control del ritmo de juego, un extremo desequilibrante por banda y un delantero de área como referencia ofensiva.
El cuerpo técnico de Boca considera que, si bien el plantel cuenta con buenos nombres, tiene zonas sensibles que pueden sufrir con lesiones, suspensiones o posibles ventas. Por eso, la idea no es solo sumar jerarquía sino ampliar el recambio, algo clave para sostener la competitividad en torneos largos.
La evaluación de perfiles ya abarca tanto el fútbol argentino como el exterior, con especial atención en jugadores que puedan adaptarse rápido al ritmo de la Primera División. Riquelme y el Consejo de Fútbol quieren evitar los períodos prolongados de puesta a punto que complican el rendimiento inmediato.
Una estrategia de equilibrio económico
La política del club en este mercado es clara: "evitar inversiones desmedidas, pero sí apuntar a oportunidades concretas". Riquelme busca reforzar el equipo sin romper la estructura económica de Boca, priorizando negociaciones inteligentes que combinen jugadores en plenitud con otros que lleguen en condiciones de aportar desde el primer partido.
El objetivo final señalado por el Consejo de Fútbol es "dar un salto de calidad respecto al último ciclo". La intención es que el plantel no solo sea competitivo en el torneo local sino también en instancias decisivas internacionales, un terreno donde Boca aspira a recuperar protagonismo.
Los seis refuerzos previstos no son un número casual: representan una señal de renovación en puestos clave y una apuesta por jerarquizar todas las líneas. El club ya tiene un mapa claro de prioridades y se prepara para un mercado intenso, con Riquelme al mando de las negociaciones y Arruabarrena como guía futbolística.
La dirigencia confía en que las próximas semanas sean determinantes para cerrar los primeros nombres y darle al Vasco las herramientas que pidió. El margen de acción está definido; ahora resta que las gestiones se traduzcan en refuerzos concretos.
