(BUENOS AIRES).- Boca Juniors ya tiene en el horizonte el cruce de octavos de final de la Copa Sudamericana 2026: enfrentará a Deportivo Recoleta, con el partido de ida previsto para la semana del 11 al 13 de agosto y altas chances de que se juegue el jueves 13 en horario nocturno.
En ese contexto, todo indica que la ida se disputará en La Bombonera, donde el Xeneize suele hacerse fuerte en las competencias internacionales. La programación responde al esquema que la Conmebol utiliza para este tipo de eliminatorias, aunque todavía resta la confirmación oficial de días y horarios.
Deportivo Recoleta llega a esta instancia después de una buena fase previa y con el envión de haber sorprendido en su camino. En la previa asoma como uno de los rivales más accesibles del cuadro, pero en el club saben que estos equipos, sin tanta presión, se vuelven incómodos si no se los encara con la seriedad necesaria.
La apuesta por la regularidad y la vuelta en Paraguay
El equipo viene atravesando una etapa de reconstrucción y la Sudamericana representa una oportunidad concreta para volver a ser protagonista a nivel internacional. En el último tiempo mostró altibajos que le impidieron consolidarse, pero la jerarquía individual suele pesar en los cruces continentales.
Dentro del funcionamiento ofensivo, Kevin Zenón se convirtió en una pieza clave. El ex Unión aporta dinámica, desequilibrio y capacidad para generar juego entre líneas, un factor que explica parte de la mejora futbolística de los últimos encuentros y que será determinante para imponer condiciones en la serie.
El plantel de Boca cuenta con variantes ofensivas que pueden inclinar la balanza: delanteros con experiencia y acompañamiento desde el mediocampo le dan herramientas para lastimar a cualquier defensa. Sin embargo, la clave sigue siendo encontrar el equilibrio que todavía asoma de manera intermitente y que el equipo aún busca consolidar.
La definición será a doble partido: la vuelta está programada entre el 18 y el 20 de agosto y podría jugarse en Paraguay, lo que sumaría un condimento extra por el clima y la presión del público local. Para Boca, el contexto es claro: necesita avanzar en un torneo que aparece como una oportunidad concreta de marcar un punto de inflexión en la temporada.
Con figuras en crecimiento y la exigencia histórica del club, el Xeneize se prepara para una serie que puede marcar el rumbo de su campaña en el plano continental.
