(BUENOS AIRES).- El cachetazo de Jude Bellingham a Valentín Barco que pasó inadvertido para el árbitro fue la otra cara de la clasificación argentina a la final del Mundial 2026. Mientras la Selección Argentina se abrazaba por la agónica victoria 2-1 sobre Inglaterra, el 10 inglés descargó su frustración con un golpe en pleno campo.
Argentina sufrió hasta los minutos finales de la semifinal disputada el 15 de julio. El equipo de Lionel Scaloni empezó abajo en el marcador, pero un bombazo de Enzo Fernández y un cabezazo de Lautaro Martínez en el epílogo —cuando solo quedaban 5 minutos— dieron vuelta la historia y sellaron el pase a la definición.
La figura del partido fue Leandro Paredes. El mediocampista neutralizó por completo a Bellingham durante todo el encuentro, con una marca asfixiante que no le permitió pesar. “El 10 de Inglaterra sufrió la marca de Leandro Paredes y no pudo hacer un buen partido”, reportó la crónica del encuentro. El inglés, fastidioso tras el pitazo final, no pudo contener la bronca y la descargó sobre el Colo Barco.
Jude Bellingham le pegó un cachetazo en la cabeza a Valentín Barco mientras abrazaba a sus compañeros en los saludos posteriores al partido. El Colo, surgido en Boca, se sorprendió por la reacción pero no respondió. De inmediato, Nicolás Paz se interpuso para separar y Nicolás Otamendi se plantó con firmeza para alejar al inglés de sus compañeros.
Barco, que ya venía con pocos minutos en el torneo, fue blanco de la furia del 10 inglés sin que mediara provocación alguna. La secuencia no fue sancionada por el árbitro ni revisada por el VAR, por lo que Bellingham terminó el partido sin consecuencias disciplinarias pese a la agresión. La acción repercutió con fuerza en las redes sociales, donde hinchas argentinos reprobaron el golpe no sancionado mientras la AFA no emitió queja formal.
Con la victoria consumada, Paredes fue el vocero del alivio. “No hay palabras. Trataba de pensar, de meter algo en la cabeza y no podía. La verdad es que la emoción es muy grande y el sentimiento es único. Queda un pasito más y haremos lo mejor posible”, expresó en diálogo con Telefe.
El mediocampista tuvo que dejar la cancha para que Scaloni usara la línea de 3 y así dar vuelta el pleito. Su labor sobre Bellingham fue tan efectiva que el inglés terminó desbordado, al punto de reaccionar con un cachetazo sobre un rival que ni siquiera había tenido acción en el partido. Valentín Barco ni llegó a responder: Otamendi y Paz se encargaron de poner distancia y enfriar la situación antes de que escalara.
Con el boleto a la final ya en el bolsillo, la Selección Argentina se tomará un respiro antes de volver a los entrenamientos y encarar el partido por el título ante España. La ilusión de todo un país se mantiene intacta al ritmo del “pasito más” que pidió Paredes.
