(BUENOS AIRES).- “Lejos de dejar la huella”, reconoció Edinson Cavani al despedirse de Boca Juniors tras rescindir su contrato. El delantero uruguayo dejó el club después de una etapa marcada por las lesiones y la irregularidad, y lo hizo con un mensaje cargado de emoción y autocrítica.
Cavani había llegado a Boca en 2023 como una de las grandes apuestas de la institución, pero no logró sostener la continuidad y cerró el ciclo antes de lo previsto. A pesar de ese balance, él mismo aclaró que no se arrepiente de haber vestido la camiseta azul y oro, y destacó el significado personal que tuvo para él jugar en el club.
El atacante fue sincero al señalar que se va “lejos de dejar la huella” que esperaba. La autocrítica atravesó todo su mensaje de despedida, en el que también agradeció al plantel, a los hinchas y a cada rincón del club por el tiempo compartido.
El gran obstáculo de su paso por Boca fueron los problemas físicos. Las lesiones le impidieron tener regularidad, condicionaron su rendimiento dentro del campo y resultaron determinantes para que su protagonismo se fuera diluyendo.
La salida de Cavani también tuvo un detonante deportivo. Con la llegada de Rodolfo Arruabarrena al banco, el uruguayo dejó de ser prioridad dentro del nuevo proyecto futbolístico y esa decisión terminó de empujar la desvinculación anticipada.
Arruabarrena asumió con la intención de renovar el equipo y apostar por otras alternativas en ataque. Ese cambio de rumbo dejó a Cavani en un segundo plano y aceleró las conversaciones para ponerle punto final al vínculo contractual.
El paso del uruguayo por el fútbol argentino no estuvo a la altura de las expectativas que generó su llegada. Con una trayectoria destacada en Europa, la ilusión era que se convirtiera en la referencia ofensiva del equipo, pero entre lesiones, falta de ritmo y momentos irregulares nunca logró consolidarse como el líder futbolístico que Boca necesitaba.
Más allá de no haber alcanzado el impacto esperado, su estadía dejó algunos momentos destacados y el propio Cavani valoró haber cumplido el sueño de jugar en el club de La Ribera. El reconocimiento hacia la institución fue genuino, incluso en medio del sabor amargo de no haber podido dar más.
Su futuro inmediato quedó sin definición: tras la rescisión, el delantero todavía no confirmó si continuará su carrera o si esta salida marca también el cierre de su etapa como futbolista profesional. El adiós fue respetuoso, frontal y con la sensación de una historia que pudo haber sido mucho más.
