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La FIFA lo confirmó: el gol de Enzo Fernández ante Egipto fue el número 3.000 en la historia de los Mundiales

 

El mediocampista del Chelsea selló la clasificación argentina y entró en la historia grande de la Copa del Mundo.

 
Enzo Fernández
Enzo Fernández

(EE.UU).- El gol de Enzo Fernández ante Egipto ya era importante por lo que significó, pero un dato oficial de la FIFA lo transformó en un momento histórico. El cabezazo con el que el volante selló el 3 a 2 no solo metió a la Selección argentina en los cuartos de final del Mundial: quedó marcado para siempre en los libros del fútbol.

El tanto del mediocampista del Chelsea fue el gol número 3.000 en la historia de las Copas del Mundo, según ratificó la propia FIFA una vez terminado el partido. El organismo difundió la marca a través de sus canales oficiales, dándole al bonaerense un lugar en un registro que muy pocos futbolistas pueden alcanzar.

El gol que valió la clasificación

La Selección venía de revertir un 2 a 0 en contra en un partido durísimo. En apenas cuatro minutos de la segunda mitad, Argentina empató el desarrollo y se envalentonó. En ese contexto apareció Enzo Fernández, que ingresó al área para conectar de cabeza un centro preciso de Lautaro Martínez y establecer el 3 a 2 definitivo.

Ese remate no solo aseguró el pasaje a la próxima ronda, sino que le puso el moño a una de las remontadas más emocionantes de lo que va del torneo. La clasificación quedó sellada y la ilusión argentina, más viva que nunca.

El número 3.000 de la historia

La cifra redonda le suma épica a la jugada. Desde el primer gol en la historia de los Mundiales hasta hoy pasó casi un siglo de partidos, ídolos y definiciones inolvidables. Y el número 3.000 quedó en la cabeza de un futbolista argentino en pleno Mundial.

Para Enzo Fernández, que ya había sido campeón del mundo, el dato agranda una noche redonda: metió un gol que decidió una clasificación y, al mismo tiempo, entró en la historia grande del certamen por una marca que la FIFA oficializó. Mientras la Selección palpita lo que viene, su cabezazo ya tiene lugar asegurado en la memoria.