(BUENOS AIRES).- “Adaptación”, les dijo Santiago del Moro el primer día de juego y lo repitió hasta el cansancio porque sabía lo que vendría en Gran Hermano Generación Dorada. Después de cinco meses y con solo 14 participantes en carrera, el reality de Telefe abrió la puerta a ocho exjugadores; sin embargo, el impacto en el rating fue esquivo: la curva subió a 10.8 puntos antes del ingreso, pero cayó a 10.1 y llegó a tocar 9.8 una vez que estuvieron adentro.
Los elegidos para regresar fueron Fabio Agostini —ganador de La Casa de los Famosos—, Daniela Celis, Romina Uhrig, Selva Pérez, Juan Pablo De Vigili (Devi), Emma Vich, Juliana Díaz y Big Ari. Santiago del Moro les advirtió a los participantes que los visitantes no competirían por el premio, pero sí tendrían incidencia en la dinámica del juego.
Antes de la llegada de los exconcursantes, Gran Hermano había arrancado con un piso de 10 puntos heredados de Pasapalabra y fue escalando hasta picos de 10.8. Ni bien los ocho ingresaron a la casa, el número retrocedió a 10.1 y por momentos perforó la barrera de los 10, con un mínimo de 9.8 puntos.
En la misma franja, Otro Día Perdido (El Trece) se mantuvo alrededor de los 5 puntos y alcanzó un pico de 6.7 durante la entrevista a Los Nocheros. La amplia diferencia no fue sorpresa, aunque Gran Hermano esperaba que el regreso de figuras históricas moviera la aguja hacia arriba.
La expectativa estaba puesta, sobre todo, en la interacción entre Fabio Agostini y Luana, una de las participantes actuales más comentadas; sin embargo, la medición no reflejó un salto significativo de audiencia.
Pese a todo, los números del reality no son malos. El ciclo producido por Telefe logró sostener un piso de 10 puntos en las emisiones de domingo a jueves y no perdió público de manera abrupta tras las campañas de algunos televidentes enojados por las eliminaciones. Además, la temporada ya acumula una base de seguidores fieles que acompañan la convivencia —con sus alianzas, tensiones y estrategias— más allá de las visitas puntuales que recibe la casa. La producción, por su parte, sigue apostando a dinamitar la rutina con ingresos sorpresivos, confiando en que el boca a boca y los momentos de alto voltaje repongan cualquier baja temporal.
Las galas de eliminación siguen siendo el punto más alto del ciclo, y la visita de viejos conocidos no logró desplazarlas como el pico de encendido. El reingreso de exparticipantes, al menos en su primera noche, fue más adaptación que explosión.
