(BUENOS AIRES).- “Del dolor estoy bien, los primeros días del Mundial fueron duros porque tenía una fisurita, pero ya estoy mejor”. La frase la soltó Leandro Paredes apenas terminado el triunfo 1 a 0 de Boca ante O'Higgins en la Bombonera, por la ida de la Copa Sudamericana. El capitán, que asistió a Miguel Merentiel en el único gol de la noche, jugó los 90 minutos a días de la final del Mundial y con una pequeña fisura en la costilla izquierda que lo tuvo a maltraer durante la competencia.
Paredes arrastraba la molestia desde la concentración con la Selección, pero no quiso perderse el compromiso copero. El propio jugador había confesado que los primeros días del torneo en Estados Unidos fueron complicados justamente por esa lesión, que lo obligó a convivir con molestias mientras se preparaba para la definición del título.
Pasado el ecuador del partido se produjo la acción que encendió las alarmas. El cinco xeneize chocó con el delantero rival Arnaldo Castillo y cayó al césped justo sobre su costado izquierdo. Paredes quedó tendido unos segundos, se tomó la zona con un gesto de dolor evidente y recibió asistencia rápida desde el banco, aunque pudo continuar sin que la molestia pasara a mayores.
El propio jugador detalló después en zona mixta lo que sintió en ese momento. “Del dolor estoy bien, los primeros días del Mundial fueron duros porque tenía una fisurita, pero ya estoy mejor”, repitió ante los micrófonos, llevando tranquilidad a los hinchas que temían una recaída. La fisura la arrastraba desde la Copa del Mundo y aún así se las ingenió para ser figura y completar todo el encuentro con la camiseta azul y oro.
Leandro Paredes reconoció que el desgaste acumulado en la competencia internacional le pasó factura en el ritmo del partido. “Estoy cansado, pensé que iba a estar mejor pero se ve que el viaje, los 50 días y los partidos que tenía encima cuentan. Yo quise ser parte del equipo porque el sentido de pertenencia es muy grande y quiero estar siempre. Estoy contento porque se jugó y se ganó”, explicó.
Entre risas, el volante confirmó que el entrenador Rodolfo Arruabarrena le ordenó parar. El Vasco le pidió que se tome dos días de descanso obligatorio, una decisión que lo margina del debut en el Torneo Clausura. Boca visitará a Deportivo Riestra el próximo domingo a las 19.15 en el Estadio Guillermo Laza sin su capitán en cancha.
La idea del cuerpo técnico es que Paredes recupere energías y no fuerce la zona lesionada antes de tiempo. Por eso, lo más probable es que su regreso se concrete directamente en el duelo de vuelta ante O'Higgins, programado para el próximo jueves, donde Boca irá a Chile a sellar la serie de la Copa Sudamericana.
