(BUENOS AIRES).- “Les pido disculpas a los hinchas si se sintieron ofendidos”, soltó Sebastián Villa apenas terminó su redebut con la camiseta de Boca, en la victoria por 1 a 0 contra O’Higgins por la Copa Sudamericana. El delantero colombiano arrancó como titular en la Bombonera y fue recibido con una mezcla de silbidos y aplausos que reflejó la división que todavía genera su regreso al club.
“Quiero pedirles disculpas a la hinchada si se sintieron ofendidos en algún momento. Esta es mi casa, yo siempre quise estar aquí y lo voy a demostrar en el campo”, amplió Villa tras el partido. A los 30 años, el atacante fue el jugador más amenazante del equipo que dirige el Vasco Arruabarrena y, aunque le faltó precisión en los centros, mostró la misma velocidad y desequilibrio por la banda izquierda que exhibió en su ciclo anterior. “Hice un gran trabajo, un gran esfuerzo”, agregó.
La vuelta del colombiano tuvo el aval explícito de Juan Román Riquelme. Horas antes del encuentro, el presidente xeneize había dicho: “Todos tenemos que tener una segunda oportunidad y ojalá la pueda disfrutar mucho”. Riquelme también explicó que el jugador “tenía que hacerle una demanda a Boca” para poder seguir su carrera y aclaró: “Él nunca se presentó a pedirle dinero a Boca”. La dirigencia desembolsó siete millones de dólares para repescarlo tras su paso por Independiente Rivadavia.
La relación entre Sebastián Villa y una parte de los hinchas quedó dañada en 2023, cuando el delantero fue condenado a dos años y un mes de prisión condicional por una causa de violencia de género iniciada por su expareja Daniela Cortés. Boca lo apartó del plantel y el jugador emigró primero al Beroe Stara Zagora de Bulgaria y después a Independiente Rivadavia, donde se consagró campeón de la Copa Argentina 2025. Incluso llegó a ser convocado por la selección Colombia durante ese período.
A principios de este año, el colombiano coqueteó con River: “He visto el interés y le dije a mi representante que sí, que me gustaría jugar en River”, declaró en su momento. Sin embargo, Riquelme decidió que Villa era el hombre que necesitaba para completar el ataque xeneize y concretó la onerosa operación para devolverlo al club.
El partido
Miguel Merentiel anotó el único gol del encuentro a los 44 minutos del primer tiempo y le dio a Boca una ventaja exigua de cara a la revancha en Chile. Villa volvió a usar la camiseta número 22 y fue el principal generador de peligro ofensivo: la pelota pasó por sus pies igual que tres años atrás, como si el tiempo no hubiera pasado. Con el correr de los minutos los silbidos iniciales se fueron diluyendo entre los aplausos de la mayoría de los hinchas.
“Todos tenemos que tener una segunda oportunidad”, reforzó Riquelme en la previa, marcando la postura oficial del club. Ahora Sebastián Villa intentará ganarse a los que todavía lo reprobaron, con rendimientos como el que dejó ante O’Higgins y el deseo que dejó en claro en la misma noche del redebut: “Yo quiero estar en mi casa y lo voy a demostrar”.
