(BUENOS AIRES).- “Un papá que tiene bien la cabeza no puede tener las nenas varadas en una habitación de hotel en Milán”. La frase de Nora Colosimo, madre de Wanda Nara, resume la tensión que envuelve el viaje de Mauro Icardi a Italia junto a la China Suárez. Mientras el futbolista y la actriz muestran su romance en el Lago di Como, el trasfondo de la visita de Icardi a Milán apunta a una jugada legal de peso: tramitar los pasaportes italianos de sus dos hijas para evitar que regresen a la Argentina.
Según explicó la periodista Paula Varela, el viaje de Mauro Icardi no responde solo al descanso. El futbolista buscaría obtener los pasaportes italianos de Francesca e Isabella y, con ese movimiento, eludir la firma del permiso de salida que las habilitaría a volver al país. Las menores están en Milán desde el robo que sufrió la casa de campo de Wanda Nara en Galliate el domingo 19 de julio, cuando un grupo de ladrones se llevó, entre otros objetos, los pasaportes y permisos de viaje de los chicos.
Mauro Icardi y la China Suárez llegaron a Milán y compartieron en redes sociales imágenes de una escapada que cruza lo romántico con lo provocador. El delantero publicó una foto de la actriz sentada en la terraza de un hotel exclusivo frente al Lago di Como y la acompañó con la frase “Un amore all’Italiana”, además de etiquetarla con el emoji de una corona. Esa postal se leyó como la continuidad de otra declaración que había hecho durante el vuelo, cuando definió a la actriz como “El amor de mi vida”. Poco después, ambos subieron la misma imagen: dos copas de champagne a punto de brindar, un gesto que despejó cualquier duda sobre el tono del viaje.
El robo y la acusación familiar
El asalto a la casa de campo de Wanda Nara ocurrió durante el entretiempo de la final del Mundial 2026, mientras ella estaba en el MetLife Stadium. Entre tres y cuatro ladrones ingresaron a la propiedad por una ventana de la planta baja y fueron directo a la habitación de la conductora. “Absolutamente, lo sabían, porque fueron a ciegas”, dijo Nora Colosimo, que estaba en la casa al cuidado de cuatro de los cinco hijos de Nara. “La que estaba en la casa era yo. Por eso todos los que hablan suman cosas que no pasaron. Nos escondimos en un baño. Yo ya estaba arriba con Isabella. Los tres nenes quedaron abajo viendo el partido, ellos vieron a los delincuentes y se escondieron conmigo, en el baño”, relató.
El botín fue selectivo: un bolso con los pasaportes y permisos de viaje de los niños, y dos carteras. Relojes y dinero en efectivo quedaron en la habitación. La sospecha de que el robo tuvo un propósito concreto escaló cuando la abogada de Wanda Nara, Ana Rosenfeld, mencionó la presencia de cuchillos durante el hecho, algo que Colosimo negó de plano: había sido ella quien vivió la situación, y cuestionó que otros sumaran detalles que no ocurrieron.
Consultada por la versión que vincula a Mauro Icardi con lo sucedido, Nora Colosimo respondió: “Si eso es así, es macabro”. Y días antes ya había lanzado críticas directas contra el futbolista: “Él se está equivocando. Me está lastimando lo que más amo en este mundo, a mis nietas”. También apuntó contra la relación del delantero con la China Suárez: “Hay un interés creado de ambas partes”, afirmó.
Mientras la Justicia le pidió a Mauro Icardi que justifique su viaje y la defensa de Wanda Nara evalúa los próximos pasos, las dos hijas del exmatrimonio siguen en Milán, sin documentación para salir del país y alojadas en un hotel junto a su abuela. El futbolista, en tanto, mantiene su versión de los hechos en redes —romance y paisajes— y hasta ahora no hizo declaraciones públicas sobre el conflicto judicial ni sobre la situación de las nenas.
