(BUENOS AIRES).- “Seba saca mucha ventaja en el mano a mano, me tengo que quedar más en el área y pulir esos detalles”, afirmó Miguel Merentiel mientras Boca negocia la incorporación de un centrodelantero. En medio del interés del club por David Romero y Lucas Passerini, la Bestia decidió hacerse cargo: ajustar la sintonía con Sebastián Villa y reivindicar su lugar en el once titular, bajo la mirada de un cuerpo técnico que pidió refuerzos para el puesto.
Miguel Merentiel acumula 57 goles en 167 partidos con la camiseta de Boca, un promedio de 0,34 por encuentro. Sin embargo, la mayor parte de sus tres años y medio en el club los pasó como segundo punta detrás de un referente de área: primero Darío Benedetto, después Edinson Cavani, más tarde Milton Giménez o Adam Bareiro. Miguel Merentiel fue, durante todo ese tiempo, el intérprete más confiable en cuanto a presentismo y el que apagó los incendios cada vez que hizo falta.
En este arranque de 2026 la película cambió. La salida de Cavani y los problemas físicos de Giménez y Bareiro obligaron a Miguel Merentiel a jugar como centrodelantero en un 4-2-3-1 que solo reconoce un antecedente en el ciclo de Miguel Russo durante el Mundial de Clubes, donde el uruguayo convirtió ante Benfica y Bayern Múnich. Esta vez, sin embargo, los números flaquean: el delantero apenas suma tres goles en los últimos 16 partidos y siente que perdió la cuota de confianza que lo caracterizaba. El descuento llegó en la ida frente a O’Higgins, con una definición precisa tras la asistencia de Leandro Paredes.
La autocrítica de Miguel Merentiel apunta directo a la sociedad con Villa. “Seba saca mucha ventaja en el mano a mano, me tengo que quedar más en el área y pulir esos detalles”, se propuso el atacante después de aquella victoria. Y completó: “Vamos a tener un juego muy rápido en velocidad, en las contras, tenemos que pulir esas cosas y seguir mejorando”. La intención es clara: estar menos tiempo fuera del área y capitalizar los desbordes y diagonales del colombiano, para volver a pisar el gol con asiduidad.
La exigencia sobre el uruguayo se potencia con el pedido público de refuerzos que hizo el entrenador Rodolfo Arruabarrena. Miguel Merentiel sabe que está bajo examen permanente: la eventual llegada de David Romero o Lucas Passerini dejaría su titularidad en un hilo. En el esquema actual, si no es nueve de área, las alternativas escasean. El puesto que se disputan Leonel Flores y Alan Velasco por la banda derecha o el carril central que ocupa Tomás Aranda le cierran el paso al doble delantero que supo ser.
Mientras tanto, la agenda le ofrece dos pruebas de fuego. Este jueves Boca visitará a O’Higgins en Chile por la revancha de los playoffs de la Copa Sudamericana, y el miércoles siguiente recibirá a Estudiantes en la Bombonera por la segunda fecha del Torneo Clausura. Cada pelota que cruce el área sin un compañero que la empuje hará más ruido en las oficinas del club.
Miguel Merentiel decidió no resignarse. Moverse menos, pero mejor; esperar en el corazón del área y terminar las jugadas. El margen es escaso y el mercado no cierra. De su respuesta en los próximos días depende cuánto apuro tenga Boca por anunciar a un nueve.
