(BUENOS AIRES).- La milhojas de papa con jamón y queso es la receta ideal para una cena completa y sin complicaciones. Capas finas de papa, jamón y queso se gratinan hasta quedar doradas por fuera y cremosas por dentro: un plato rendidor que se prepara en aproximadamente una hora y diez minutos.
La receta pertenece a @alvaro_cocina, cocinero amateur que participó en MasterChef Uruguay y supo convertir un clásico de la cocina casera en un verdadero impactador visual. El secreto está en la paciencia: se cocina tapado con papel aluminio para que las papas se ablanden por completo y luego se destapa para lograr un gratinado dorado y crocante.
Para que salga perfecta, hay tres claves que no podés saltear. Cortar las papas bien finas y parejas —con mandolina o cuchillo afilado— es fundamental para que todas las capas se cocinen de manera uniforme. Además, el remojo previo en agua durante cinco minutos ayuda a quitar el almidón y evita que la preparación quede pastosa. El tercer punto indispensable es tapar con papel aluminio en la primera cocción: así se ablandan por dentro antes de gratinar.
La lista de ingredientes para seis porciones es simple y rinde mucho: un kilo de papas, 300 gramos de jamón, 300 gramos de muzzarella, 150 gramos de queso cremoso, 200 mililitros de crema de leche, un huevo, 100 gramos de queso crema, 50 gramos de manteca, y queso rallado, sal, pimienta y nuez moscada a gusto.
El primer paso es pelar las papas y cortarlas en láminas finas; luego se sumergen en agua cinco minutos, se escurren y se secan con papel de cocina. En un bowl se mezclan las papas con el huevo, el queso crema, la crema de leche, la sal, la pimienta y la nuez moscada hasta integrar todo. Mientras tanto, se enmanteca una fuente para horno tipo pastelera o de canelones.
Ahora viene el armado: se dispone una primera capa de la mezcla de papas, se cubre con jamón, muzzarella y queso cremoso, y se repite hasta agotar los ingredientes, siempre terminando con jamón y queso. Se tapa con papel aluminio y se lleva a horno a temperatura media por 45 minutos. Pasado ese tiempo, se destapa, se espolvorea con queso rallado y se gratina de 10 a 15 minutos más, hasta que la superficie quede dorada.
El plato admite variantes según la estación: la batata reemplaza muy bien a la papa y se cocina un poco más rápido, el zapallo aporta suavidad aunque requiere escurrirlo antes, y la zanahoria, la más firme, necesita un corte bien fino y unos minutos extra de cocción. Un dato extra: se puede preparar con anticipación y recalentar en el horno, porque gana sabor de un día para el otro. Una receta simple que se vuelve adictiva.
