(BUENOS AIRES).- “Hay que levantar el nivel”, disparó Leandro Paredes apenas consumada la clasificación de Boca a los octavos de final de la Copa Sudamericana frente a O’Higgins. La frase del mediocampista, campeón del mundo con la Selección Argentina, reflejó la sensación agridulce que dejó la serie, definida por penales después de un rendimiento que encendió la autocrítica dentro del plantel.
Paredes valoró haber superado una llave complicada, pero remarcó que el equipo no puede conformarse solamente con avanzar. Explicó que Boca tuvo momentos positivos, aunque también atravesó pasajes donde perdió intensidad y permitió que el rival creciera. Para el volante, la obligación de mostrar otra versión es innegociable por la importancia de la camiseta que representa.
El diagnóstico del referente apuntó principalmente a la atención defensiva y al funcionamiento colectivo. Paredes pidió más concentración y un equipo más sólido, con menos espacios entre líneas y mayor capacidad para sostener el dominio durante los 90 minutos. Destacó además que la confianza será fundamental para que el grupo pueda crecer después de una clasificación sufrida.
La autocrítica de Paredes coincidió con la de Rodolfo Arruabarrena, quien también reconoció que el equipo debe recuperar la versión mostrada en los primeros partidos y evitar depender solamente de situaciones límite. Ambos entienden que avanzar puede servir como impulso, pero siempre acompañado de una mejora futbolística concreta.
Paredes respaldó de manera especial a los jugadores jóvenes que tuvieron protagonismo en la definición, como Tomás Aranda, quien falló un penal picado. Para el mediocampista, ese tipo de situaciones forman parte del aprendizaje y sirven para ganar experiencia en instancias de máxima presión. También subrayó la personalidad del plantel para atravesar un momento complicado y sostener la presión de una serie eliminatoria. Su respaldo apuntó a que los más chicos no carguen con una mochila innecesaria y entiendan que el error es parte del camino en un club como Boca.
Un liderazgo con peso en el vestuario
Desde su llegada, Paredes asumió un rol de liderazgo y sus palabras tienen peso dentro del vestuario. Su presencia no solo busca aportar fútbol: el mediocampista insiste en que Boca mantenga la exigencia interna y que cada futbolista entienda que cada partido requiere la máxima concentración, algo que consideró que el equipo no sostuvo durante toda la serie ante O’Higgins. Esa voz de mando, forjada en la Selección Argentina y en el fútbol europeo, le dio al plantel una referencia clara en momentos de incertidumbre.
El volante también puso el foco en la necesidad de corregir los desajustes que aparecieron en ambos arcos. Señaló que Boca necesita ser un equipo más equilibrado, con menos espacios entre líneas y mayor capacidad para sostener el dominio durante los 90 minutos. La clasificación no alcanza para tapar los baches de funcionamiento, y el propio Paredes lo marcó apenas terminó el partido.
Ahora, el desafío será transformar la clasificación en un punto de partida. Boca tendrá que afrontar una seguidilla importante de encuentros y necesita mejorar su rendimiento si pretende avanzar en la Copa Sudamericana y pelear los demás objetivos. El mensaje de Paredes fue claro: ganar era importante, pero no suficiente.
