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Boca ganó el clásico, y San Lorenzo reclamó una dura polémica

 

El reclamo de San Lorenzo por una jugada que pudo cambiar el clásico, en un triunfo cómodo del Xeneize bajo un diluvio.

 
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(BUENOS AIRES).- «El hincha se puede ilusionar, pero falta media temporada y no conseguimos nada aún». Con esa cautela habló Rodolfo Arruabarrena tras el 2-0 con el que Boca le ganó el clásico a San Lorenzo este domingo en el Nuevo Gasómetro, por el Torneo Clausura. Fue un triunfo cómodo desde lo futbolístico, aunque quedó teñido por una jugada polémica que el equipo local reclamó con insistencia y que podría haber cambiado el rumbo del partido.

El reclamo apuntó a una posible expulsión de Facundo Herrera. En el epílogo de la primera mitad, el juvenil defensor le propinó un pisotón desde atrás a Rodrigo Auzmendi, una acción que el árbitro Nazareno Arasa, que estaba muy cerca de la jugada, ni siquiera sancionó como infracción. Desde el banco y las tribunas del Ciclón pidieron la segunda amarilla, pero la jugada siguió y el marcador seguía igualado sin goles.

El contexto hacía el reclamo todavía más explícito: Herrera, zaguero central de 20 años, había sido amonestado a los 34 minutos por una falta, justamente sobre el mismo Auzmendi. Con la amarilla previa en el bolsillo, el pisotón podría haber terminado en la segunda tarjeta y en la expulsión del defensor, lo que habría dejado al Xeneize con diez hombres cuando el partido todavía estaba abierto.

La misma secuencia había dejado otro episodio duro: Manuel Insaurralde le cometió una dura infracción a Santiago Ascacibar y sí vio la roja. Arasa, en cambio, entendió que el pisotón de Herrera sobre Auzmendi fue una acción de juego y el defensor zafó de quedar afuera. La diferencia de criterio en un mismo tramo del partido encendió el reclamo de San Lorenzo.

Arruabarrena no quiso arriesgar

El que sí advirtió la peligrosidad de la situación fue el propio director técnico de Boca. Arruabarrena decidió reemplazar a Facundo Herrera en el entretiempo con una idea clara: no correr riesgos y evitar quedarse con uno menos en el complemento. El que ingresó en su lugar fue Marco Pellegrino, que asumió la zona central de la defensa en un clásico caliente.

El cambio no alteró el desarrollo del partido. Ya sin Herrera en cancha, Boca se puso en ventaja con los tantos de Leandro Lozano y de Miguel Merentiel, y manejó el trámite con claridad en gran parte de la tarde. El Xeneize sumó así un triunfo que le sirve tanto para el Torneo Clausura como para la tabla anual, tal como reconoció después el propio Arruabarrena al pedir moderación con las expectativas.

El clásico se terminó jugando en un marco insólito: bajo un diluvio, con una parte del partido disputada sin luz y con fiesta en las tribunas. Para San Lorenzo, además del 0-2, quedó la imagen de un arbitraje que pasó por alto una acción que su gente reclamó como expulsión, en el momento en el que el partido todavía se podía plantear de otra manera.