(BUENOS AIRES).- Juan Fernando Quintero encara una definición en River. “Primero de River nadie le va a decir andate. No, jamás. Jamás”, aseguró una fuente con conocimiento de la situación interna del club, que anticipó un panorama con aristas para el mediocampista colombiano.
“Aclaro que no va a ser titular y que ama a River, quiere seguir en River, todo bárbaro”, agregó la misma fuente, que trazó la contradicción que atraviesa Quintero en este momento: su deseo de permanecer en Núñez choca con la realidad de un puesto de suplente que no lo satisface. El enganche, de 32 años, construyó una historia de idolatría con el hincha millonario desde aquel gol a Boca en la final de Madrid 2018, pero el cuerpo técnico ya le comunicó que no arranca entre los once.
Esa certeza es la que abre una puerta que hasta hace semanas parecía cerrada. “Si llega algo futbolísticamente, económicamente que le convenga a todos yo veo una salida”, explicó la voz que sigue el día a día del plantel. La frase no implica una ruptura ni un ultimátum, sino la admisión de que una oferta del exterior podría acelerar un desenlace que hoy no figura en los planes inmediatos de la dirigencia.
Nadie en el Millonario le va a pedir que dé un paso al costado. La postura institucional es respetar el vínculo con un jugador que dejó una huella profunda y que siempre manifestó su amor por la camiseta. Puertas adentro, la premisa es que jamás lo empujarán hacia la salida; si se va, será en un marco de acuerdo que contemple los intereses del futbolista, del club y del eventual comprador.
La suplencia lo obliga a mirar otras opciones. Acostumbrado a ser protagonista, Quintero evalúa alternativas ante la falta de minutos que le impone el presente futbolístico. Su último paso por Racing, con buenos rendimientos pero sin continuidad, reforzó la idea de que el colombiano necesita sentirse eje de un proyecto para desplegar su mejor versión.
Hasta que una oferta formal no aparezca, el colombiano seguirá en River. Todo quedará supeditado a que el mercado proponga una solución que cierre las tres patas: la del jugador, la del club y la del potencial destino. El libro de pases todavía no se movió, pero la definición sobre el futuro de Quintero ya tiene un condicionante claro: la titularidad que River no le garantiza.
