(BUENOS AIRES).- Con la Selección argentina firme en el Mundial 2026, la influencer mery.caporale compartió una receta de bocaditos de queso y salame al horno que se prepara en minutos y rinde un montón. El snack casero se volvió viral entre los que buscan algo crocante para picar durante los partidos sin caer en las papas fritas de paquete.
Lejos de lo clásico, estos “pochoclos salados” son bocaditos horneados que quedan crocantes por fuera y tiernos por dentro. El secreto está en el queso reggianito o sardo, que al gratinarse da ese toque dorado, y en el salame bien picadito que reparte sabor en cada bocado. La propuesta de Caporale es ideal para la merienda salada o para acompañar con una cerveza bien fría mientras los nervios te mantienen pegado a la pantalla.
INGREDIENTES
250 g de queso rallado tipo reggianito o sardo de buena calidad
200 g de salame en fetas, picado bien chiquito
250 g de harina leudante
150 ml de crema de leche (cantidad aproximada)
Sal a gusto (poquita)

Para hacerlos, colocá la harina leudante en un bowl, sumá el queso rallado, el salame picado y una pizca de sal. Mezclá los secos, incorporá la crema de leche de a poco mientras unís con las manos hasta formar una masa suave y unida. Si la notás muy seca, agregás un chorrito más de crema; si se pega, espolvoreás con un poquito de harina. Dejá reposar la masa 15 minutos para que los sabores se integren bien.
Dividí la masa, armá cilindros finos como si prepararas ñoquis y cortalos en bocaditos bien chiquitos. Distribuilos sobre una placa engrasada o con papel manteca y hornealos a 180 grados de 10 a 12 minutos, hasta que inflen un poco y estén dorados y crocantes.
Un tip clave de la receta: si preferís otro fiambre, cambiá el salame por jamón cocido; el jamón crudo tiene demasiada sal. También podés hacer una versión sin fiambres con queso y hierbas aromáticas como tomillo u orégano.
Son el compañero perfecto para una cerveza fría durante el partido o para unos mates a la tarde. Si sobra alguno (difícil), guardalos en un frasco hermético una vez que estén completamente fríos. Para devolverles lo crocante, les das un minuto de horno eléctrico o freidora de aire antes de volver a comerlos.
La receta rinde una bandeja llena de estos pochoclos salados que vuelan de la fuente. Las tenés que probar sí o sí.
