(BUENOS AIRES).- Las milanesas son un caballito de batalla en la cocina argentina, pero no hace falta atarse siempre al corte de carne de siempre. Con tres recetas sencillas, económicas y accesibles, cualquier almuerzo o cena puede cambiar de cara sin perder un ápice de lo crocante y sabroso.
Las alternativas recuperan la lógica de la milanesa —un rebozado que envuelve un centro húmedo y tierno— y la llevan a ingredientes que muchas veces ya están en la heladera o la alacena. Son perfectas para chicos y grandes, y se cocinan al horno o en freidora de aire, con muy poco lío.
Las tres opciones para salir de la rutina
Milanesas de berenjena rellenas de jamón y queso.
Los ingredientes son pocos y directos:
2 berenjenas grandes
150 gramos de jamón cocido
150 gramos de queso mozzarella
2 huevos
Pan rallado, sal, pimienta y aceite de oliva.
La preparación es de lo más simple. Las berenjenas se cortan en rodajas gruesas y se cocinan unos minutos en agua hirviendo con sal. Una vez frías, se arman “sándwiches” de jamón y queso entre dos rodajas, se pasan por huevo batido y pan rallado, y van a horno fuerte durante 25 minutos —dándolas vuelta a la mitad— hasta que queden bien doradas.
Milanesas de pollo con costra de avena y parmesano.
Para esta receta se necesitan:
2 pechugas de pollo
2 huevos
1 taza de avena arrollada fina
½ taza de queso parmesano rallado
Ajo y perejil picados, sal y pimienta.
Las pechugas se filetean y condimentan. La avena se mezcla con el queso rallado, el ajo y el perejil. Cada filet va primero a huevo y después a esa mezcla seca, y se cocina en horno o en freidora de aire hasta que la superficie quede bien crocante.
Milanesas de garbanzos y zanahoria.
Acá los protagonistas son:
2 tazas de garbanzos cocidos
2 zanahorias ralladas
1 huevo
2 cucharadas de avena
Ajo, perejil, comino y pan rallado.
Se procesan los garbanzos hasta lograr un puré y se incorpora la zanahoria rallada, el huevo, la avena y los condimentos. Con esa masa se forman las milanesas, se pasan por pan rallado y se llevan al horno con un chorrito de aceite hasta dorar de ambos lados.
Tres recetas distintas para llegar al mismo resultado: un plato con la onda de la milanesa clásica, pero con ingredientes que ya tenés a mano. Si todavía no las probaste, son la excusa justa para prender el horno y sorprender sin complicarte.
