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“Ninguno logró sostener un nivel alto”: la insólita deuda del 9 en la era Riquelme

 

El club busca un centrodelantero que rinda, pero en la gestión actual ningún nombre pudo consolidarse.

 
Riquelme
Riquelme

(BUENOS AIRES).- Desde que Juan Román Riquelme asumió la conducción de Boca, “hay una constante que se repite mercado tras mercado: la búsqueda del centrodelantero ideal”. Sin embargo, a pesar de la variedad de nombres que desfilaron por el club, el resultado siempre quedó lejos de lo esperado y hoy el puesto de “9” sigue siendo una deuda pendiente.

El patrón que marcó la gestión priorizó delanteros con movilidad y capacidad de asociación, no solo finalizadores de área. La idea futbolística apuntó a un “9” que no solo convierta goles, sino que también participe en la generación de juego, un enfoque que no siempre se tradujo en eficacia dentro del área rival.

Esa búsqueda se reflejó en los nombres que sonaron en los últimos mercados: Jonathan Calleri, Luciano Gondou, Roger Martínez o David Romero, perfiles que combinan potencia, juego colectivo y proyección. Ninguno, sin embargo, logró adueñarse del puesto de manera sostenida.

La rotación constante de entrenadores atentó contra cualquier intento de consolidación. “Cada ciclo trajo nuevas preferencias y eso impactó directamente en los delanteros, que nunca lograron estabilidad suficiente para consolidarse”, según se desprende del análisis de la gestión. Los cambios de esquema y de exigencias les impidieron alcanzar la continuidad necesaria para afirmarse.

A eso se sumaron los altibajos futbolísticos del equipo, que impactaron de lleno en el rendimiento de los atacantes. A su vez, el peso de la camiseta potenció la exigencia: “el ‘9’ de Boca convive con la comparación permanente con ídolos históricos, lo que eleva la exigencia y reduce el margen de error”.

El balance general de los centrodelanteros en la era Riquelme es de rendimientos irregulares. Algunos tuvieron momentos aislados de buen nivel, pero “ninguno logró sostener un nivel alto durante un período prolongado”. Por eso la deuda en esa posición sigue tan vigente como al principio de la gestión.

El mercado de pases en curso vuelve a poner el foco sobre esa necesidad urgente. Con varios nombres en carpeta, Boca enfrenta el desafío de acertar con el “9” que le devuelva el gol y la tranquilidad. Persiste la discusión sobre si debe apuntar a un goleador clásico de área o insistir con un delantero más completo. Hasta ahora, la gestión de Riquelme se inclina por la segunda opción, aunque “los resultados todavía no terminan de respaldarla”.