(BUENOS AIRES).- Juan Román Riquelme puso en su radar a un enganche de jerarquía y sueña con una incorporación de peso para reforzar a Boca. El presidente del club xeneize considera que es el momento de cubrir un puesto que podría quedar vacante de un momento a otro, y ya le busca un reemplazante a la altura de las exigencias del plantel.
La dirigencia de Boca sabe que Tomás Aranda, el volante ofensivo que hoy ocupa ese lugar, puede ser transferido en cualquier instancia de este período de traspasos. Juan Román Riquelme pretende los servicios de Giorgian De Arrascaeta, actualmente en Flamengo, y sigue de cerca su evolución física mientras en el club de la Ribera evalúan los números y las condiciones contractuales del uruguayo.
El apuntado se encuentra en Brasil y no llegaría con rodaje futbolístico inmediato porque está en la última etapa de la recuperación de una lesión. Sin embargo, Riquelme cree que puede devolverlo a su mejor versión y por eso lo desea en Boca, convencido de que la apuesta vale la pena a mediano plazo.
El contrato y el valor de De Arrascaeta
De acuerdo al sitio especializado Transfermarkt, Giorgian De Arrascaeta tiene un valor de mercado de 15 millones de euros, una cifra que obligaría a Boca a encarar una inversión fuera de lo común para los parámetros del fútbol argentino. Además, el mediapunta posee un contrato con Flamengo que se extiende hasta diciembre de 2028, lo que le otorga al club brasileño una posición muy sólida para negociar.
La combinación de un vínculo tan prolongado y una cotización elevada convierte a la hipotética transferencia en una operación compleja. Boca debería realizar un esfuerzo financiero mayúsculo o encontrar un esquema de pago que convenza a la directiva del Mengao si pretende sentar al uruguayo en La Bombonera.
Por lo pronto, el interés de Juan Román Riquelme es genuino y el nombre de De Arrascaeta ya figura en la lista prioritaria. El paso siguiente será seguir de cerca la recuperación física del futbolista y, llegado el caso, tantear una negociación formal. Mientras tanto, el sueño del presidente xeneize sigue alimentando la ilusión de sumar un nuevo diez al plantel boquense.
