(BUENOS AIRES).- Desde que Juan Román Riquelme asumió un rol protagónico en la conducción futbolística de Boca, el puesto de delantero centro se transformó en "uno de los grandes desafíos del mercado de pases". A lo largo de su gestión, el Xeneize probó con varios nombres pero todavía no encontró un goleador indiscutido que se sostenga en el tiempo.
El primer movimiento fuerte fue Nicolás Orsini, que llegó desde Lanús como una apuesta importante pero "nunca logró transformarse en el atacante determinante que el club esperaba". Más tarde, el regreso de Darío Benedetto generó ilusión por su historia en la Bombonera; sin embargo, su segunda etapa "no alcanzó el impacto esperado y terminó alejándose del club después de una etapa marcada por altibajos".
Uno de los golpes más rutilantes del mercado fue la llegada de Edinson Cavani. Su trayectoria internacional despertó una expectativa enorme, pero "las lesiones y la irregularidad física le impidieron tener la continuidad necesaria para convertirse en el goleador que Boca imaginaba". El uruguayo no pudo sostener una racha de partidos que le permitiera ser la referencia ofensiva que la dirigencia de Riquelme buscó desde el arranque.
Entre todos los nombres, el que mejor respondió fue Miguel Merentiel. El uruguayo llegó primero a préstamo y luego el club compró su pase; con goles, presión constante y entrega, se ganó el reconocimiento de los hinchas. La fuente consultada lo ubica como "el delantero que mejor rendimiento tuvo hasta el momento", aunque no es el típico centrodelantero de área. Su intensidad y capacidad para presionar lo transformaron en uno de los refuerzos más efectivos de los últimos mercados.
Milton Giménez arribó desde Banfield con la expectativa de aportar gol y competencia interna, pero "todavía no consiguió mostrar todo lo que se esperaba de él". Es uno de los jugadores que más necesita una respuesta futbolística para pelear por un lugar definitivo en la consideración del cuerpo técnico.
La apuesta más reciente fue Adam Bareiro, un delantero al que Riquelme seguía desde hace tiempo y que llegó con el objetivo de solucionar una necesidad histórica del equipo. Sin embargo, "una lesión frenó su adaptación y todavía no pudo demostrar todo su potencial con la camiseta azul y oro". Su incorporación era vista como la pieza que podía cerrar la búsqueda, pero el parate lo dejó en una zona de incertidumbre.
El balance de la gestión deja una conclusión clara: Boca consiguió buenos rendimientos individuales, pero "todavía no encontró ese goleador indiscutido que pueda sostenerse durante varias temporadas". Con Bareiro buscando recuperarse, Giménez intentando consolidarse y Merentiel como la referencia más confiable, el desafío de hallar un nueve que resuelva la falta de gol y se haga protagonista en los partidos importantes sigue abierto. La dirigencia mantiene la búsqueda de esa fórmula que la era Riquelme persiguió desde el día uno.
