(BUENOS AIRES).- “Siempre serán argentinas. No le podíamos fallar al pueblo argentino”, dijo Leandro Paredes tras el 2-1 contra Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. La frase fue parte del festejo de la Selección Argentina, que exhibió en el campo de juego una bandera con el lema “Las Malvinas son argentinas” y desató una ovación entre los hinchas. El partido se jugó el 15 de julio de 2026 en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Estados Unidos.
La bandera llegó a manos de los jugadores pese a que la organización había prohibido el ingreso al estadio con cualquier elemento alusivo a las Islas Malvinas. Un hincha logró burlar el control, pintó la leyenda en un pedazo de tela blanca y se la acercó al plantel en pleno festejo. “Justo cayó una ahí y los chicos la agarraron. Así que nada, contento”, relató Gonzalo Montiel en diálogo con TN.
La tela no era un trapo de utilería: se trataba de un pedazo de sábana de hotel que el hincha había improvisado como pancarta. Según detalló un usuario en X, la pintó el primo de su cuñada. Giovani Lo Celso fue quien recogió la bandera y la llevó al centro de la cancha para mostrarla junto a sus compañeros, en una imagen que recorrió el mundo en cuestión de minutos.
El partido y el peso de la historia
La Selección Argentina revirtió un gol en contra y ganó el partido con el empate transitorio de Enzo Fernández y el tanto agónico de Lautaro Martínez en el descuento. El cruce frente a Inglaterra reeditó la rivalidad que marcó el Mundial de México 1986, cuando Diego Maradona anotó la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo” para eliminar a los ingleses en cuartos de final. La herida de la guerra de 1982, en la que murieron 649 argentinos y 255 británicos, sigue presente en la simbología de cada enfrentamiento entre ambas selecciones.
Paredes amplió su reflexión ante las cámaras de Telefe. “Me voy a guardar lo que pienso realmente”, sostuvo, y añadió que sintió “una emoción increíble por todo lo que genera. Sabemos que para nuestro país es algo único y ojalá que la gente esté muy contenta”.
Antes del partido, el entrenador Lionel Scaloni pidió no mezclar la rivalidad futbolística con el conflicto armado de 1982, un límite que los hinchas y los jugadores atraviesan a diario con gestos como el de Atlanta. El propio himno que la Selección Argentina canta en el vestuario, la canción “La cuarta estrella”, remarca esa identificación con un verso explícito: “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, Argentina quiero verte bicampeón”.
Con la clasificación sellada y la reivindicación de las islas otra vez en el centro de la escena deportiva, el plantel argentino avanzó a la definición del certamen a la espera del rival que saldrá de la otra semifinal.
