ESPECTÁCULO

Receta de tarta de cebolla: el truco para una masa crocante y un relleno cremoso

 

La monja comparte su secreto para una masa crocante.

 
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(BUENOS AIRES).- “No sé por qué le dicen la masa pobre”, dice la Hermana Verónica mientras prepara la masa de su tarta de cebolla que ya es furor en ElGourmet. La monja benedictina, de 50 años, fanática del rock nacional y de River, habla cuatro idiomas y hasta hace tareas de electricista en el convento. Nunca estudió gastronomía de forma profesional, pero su carisma y sus recetas sencillas la convirtieron en la nueva favorita de la señal, tal como lo fue hace 25 años la recordada Hermana Bernarda.

Esta receta de tarta de cebolla fue una de las primeras preparaciones que compartió al aire. Es ideal para una cena sin vueltas o un almuerzo de fin de semana: masa bien crocante, relleno cremoso y un puñado de ingredientes que seguro tenés en la alacena.

INGREDIENTES

  • 1 taza de harina leudante

  • 1/4 taza de aceite

  • 1/4 taza de vino blanco

  • 4 cebollas

  • 2 huevos

  • 2 cdas de queso crema

  • 100 ml de crema

  • 150 g de queso cremoso

  • 1/2 taza de queso rallado (semiduro, tipo Gouda o Pategrás)

  • Pimienta, sal y perejil a gusto

Para el relleno, cortá las cebollas bien finitas y rehogalas en una olla con un hilo de aceite, sal y pimienta a fuego bajo hasta que queden blandas y transparentes. Una vez que entibien, batí los huevos con el queso crema, la crema, el perejil fresco picado y los condimentos. Incorporá el queso rallado y el queso cremoso cortado en cubos chicos, y mezclá todo hasta integrar.

El secreto de la masa es el que hace la diferencia. En lugar de agua, la Hermana Verónica usa vino blanco. “No sé por qué le dicen la masa pobre”, bromea, y explica que ese simple cambio le da más crocancia. Mezclá la harina leudante con el aceite y el vino, uní con las manos sin amasar y estirá la masa sobre una tartera aceitada. Llevala al horno precalentado a 180°C durante 7 minutos para que se precocine y no se humedezca con el relleno.

Sacá la masa del horno, volcá el relleno y horneá de nuevo entre 30 y 35 minutos, hasta que la superficie tome un color dorado parejo. El resultado es una receta de tarta de cebolla suave, con un ligue bien cremoso y una masa que se quiebra apenas la cortás.

“Esto le da a la masa más crocancia”, resume la monja sobre el vino blanco en la masa, el tip que transforma un clásico de toda la vida en un plato irresistible. Una receta simple que se vuelve adictiva: tenés que probarla sí o sí.