(BUENOS AIRES).- La probable venta de Marcelo Saracchi al Houston Dynamo de la MLS le permitiría a Boca terminar con una racha negativa que ya supera los seis años: sería el primer futbolista incorporado durante la gestión de Juan Román Riquelme que deja dinero en las arcas del club. La oferta desde Estados Unidos es de 1,2 millones de dólares por el 60 por ciento de la ficha del lateral uruguayo.
Marcelo Saracchi llegó al club a mediados de 2023 desde el Levante de España a cambio de 1,8 millones de euros. Boca posee el 70 por ciento de sus derechos económicos y el futbolista se entrena apartado del plantel a la espera de una salida. Viene de jugar a préstamo en el Celtic de Escocia durante la última temporada.
La operación tendría un valor simbólico enorme para Riquelme. Desde que asumió como vicepresidente en 2019 y luego como presidente, la dirigencia compró decenas de futbolistas, pero ninguno generó ingresos por una venta definitiva. Todos se marcharon con el pase en su poder o rescindieron contrato, y las únicas transferencias que cerró Boca en estos años fueron de juveniles surgidos del club o de jugadores heredados de la gestión anterior.
Ese contexto vuelve a Saracchi la gran excepción. Si el traspaso se concreta después del viernes 31 de julio, el club quedará habilitado para incorporar a un futbolista hasta el 2 de septiembre, aprovechando la ventana excepcional del reglamento. Se trataría del primer refuerzo de la era Riquelme en ser vendido, con tres años de diferencia respecto de su arribo al club.
Los dos beneficios que obtendrá Boca
Más allá del ingreso económico, la salida de Saracchi le reportará a Boca una ventaja deportiva inmediata: liberar de manera definitiva un cupo de extranjero, algo que el cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena valora para reforzar otras posiciones.
Hace un año, tras regresar del Mundial de Clubes, el uruguayo de 26 años estuvo enfrentado con la dirigencia al punto de querer rescindir su vínculo. Ahora la negociación con la MLS le ofrece una salida beneficiosa para las dos partes. El jugador continúa entrenándose apartado mientras Boca define los detalles de la operación con el Houston Dynamo, que busca hacerse con sus servicios de manera definitiva.
Después de más de seis años sin vender un jugador comprado, Riquelme cortaría una estadística que incomoda a la gestión y ganaría margen de maniobra en un mercado de pases que todavía no le dio grandes satisfacciones.
