(BUENOS AIRES).- Una vez que Enner Valencia estampe la firma, la dirigencia de Boca y Rodolfo Arruabarrena ya tienen definido el próximo objetivo en el mercado de pases: un marcador central de jerarquía. El plazo perentorio para sumarlo es el 2 de septiembre y en el club admiten que los cuatro zagueros actuales no terminan de conformar al cuerpo técnico.
Rodolfo Arruabarrena alternó en el arranque del Torneo Clausura entre Nicolás Figal, Ayrton Costa, Lautaro Di Lollo y Marco Pellegrino, pero no quedó del todo satisfecho con los rendimientos. Por eso, el Vasco activó la búsqueda de una pieza más en la zaga central, aunque todavía no trascendió ningún nombre en carpeta.
La urgencia que impulsa a Rodolfo Arruabarrena se explica por el irregular comienzo en la Liga Profesional y la cercanía de los octavos de final de la Copa Sudamericana frente a Recoleta FC. El entrenador pretende un central que le dé mayor solidez defensiva para afrontar ambas competencias sin sobresaltos.
El mercado de pases está técnicamente cerrado, por lo que Boca necesitó liberar cupos para incorporar a Valencia y, acto seguido, ir por el defensor. Para el delantero ecuatoriano, que viene de disputar el Mundial con su selección, fue necesario además vender a Marcelo Saracchi al fútbol de Estados Unidos y descomprimir así la cuota de extranjeros.
En paralelo, dos juveniles harán las valijas para abrir más espacio. Santiago Zampieri se irá a préstamo a Montevideo City Torque e Iker Zufiaurre hará lo propio en Albion de Uruguay. Una vez concretada la llegada de Valencia, el Xeneize dispondrá de un cupo adicional para salir a negociar por el marcador central.
El rompecabezas del mercado cerrado
Con los movimientos ya avanzados, en el club calculan que las cesiones de Zampieri y Zufiaurre liberarán los dorsos necesarios para anotar al defensor sin infringir el reglamento. La operación de Valencia ofició de llave maestra: al cubrir el puesto de ataque, dejó al descubierto la otra prioridad que Rodolfo Arruabarrena le marcó a la dirigencia apenas asumió.
Si la llegada del ecuatoriano se completa sin contratiempos en las próximas horas, Boca tendrá margen hasta el 2 de septiembre para abrochar al zaguero central que busca. Después de esa fecha, el libro de pases quedará sellado y el plantel afrontará el semestre con los defensores que ya están en el club.
