BOCA JUNIORS

Ezequiel Ávila, el refuerzo que pide Arruabarrena para Boca: intensidad y experiencia

 

Delincuente arrepentido y goleador, el rosarino es la prioridad del Xeneize.

 
Ezequiel Ávila
Ezequiel Ávila

(BUENOS AIRES).- “Tengo muchos amigos que han muerto dentro de la cárcel. Una cárcel te cierra, pero no te mata. Los presos no tienen sueños apagados, los tienen en pausa. Me equivoqué y lo pagué”. La declaración define el perfil de un delantero que hoy está en el radar de Boca. Con la lesión de Adam Bareiro y el pedido expreso de Rodolfo Arruabarrena, la dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme aceleró las gestiones y puso como prioridad a un atacante que acaba de quedar libre del Real Betis: Ezequiel “Chimy” Ávila.

Ávila, de 32 años, fue ofrecido al Xeneize tras desvincularse del club español y su deseo de sumarse al plantel de la Ribera apura la negociación. Riquelme lo considera el apuntado ideal para el ataque y la intención es que Ezequiel “Chimy” Ávila compita por un lugar junto a Miguel Merentiel. El rosarino comparte la carpeta de refuerzos con el ecuatoriano Enner Valencia, aunque su libertad de acción y su conocimiento del fútbol local inclinan la balanza a su favor.

La historia de Ávila excede lo deportivo. Nacido en Empalme Graneros, un barrio caliente de Rosario, fue juzgado de adolescente por un robo y pasó dos años en la cárcel. “Me equivoqué y lo pagué. Qué quieren, ¿que pague con mi vida?”, reflexionó años después en una charla de reinserción. En ese mismo contexto lanzó una frase que pinta su mirada sobre el negocio: “El fútbol es un tráfico humano legalizado”.

A las marcas que dejó la vida en la calle se sumaron las del fútbol. En 2020 sufrió la primera de dos roturas de ligamento cruzado, una en cada rodilla. Cinco días después de aquella primera operación, asesinaron a tiros a su cuñado en Rosario, junto a su esposa e hija. Sin embargo, Ezequiel “Chimy” Ávila se sobrepuso: pasó por San Lorenzo, Huesca y brilló en Osasuna, donde su rendimiento lo llevó a ser preseleccionado por Luis de la Fuente para la Roja tras el Mundial de Qatar 2022.

Para concretar su llegada, Boca necesita ordenar el plantel. La reciente salida de Marcelo Saracchi a Houston Dynamo liberó un cupo de extranjero, pero no alcanzaría si se quiere sumar a otro foráneo. La dirigencia evalúa abrir más lugares y puso la lupa sobre Carlos Palacios y Ángel Romero, quienes podrían emigrar si aparece una oferta conveniente. “El mercado necesita movimientos precisos”, repiten cerca del Consejo de Fútbol.

La banca del “Vasco” Arruabarrena valora en el “Chimy” la “intensidad, potencia y capacidad para jugar en diferentes posiciones del frente ofensivo”. La intención es que el rosarino le dé alternativas al ataque, que hoy descansa demasiado en Merentiel. Además, buscan un jugador que pueda resolver partidos cerrados desde su experiencia y olfato de gol.

Las próximas horas serán clave para definir si Ezequiel “Chimy” Ávila se convierte en el nuevo nueve Xeneize. Boca tiene tiempo hasta el 2 de septiembre para cerrar la incorporación y, mientras termina de ajustar los números, espera la respuesta definitiva del delantero rosarino.