(BUENOS AIRES).- “No me gusta hablar de un jugador en particular, pero a Delgado lo ven. Es un motorcito dentro del campo”, señaló Rodolfo Arruabarrena, entrenador de Boca Juniors, al explicar la irrupción de Milton Delgado en el equipo. El Vasco llenó de elogios al volante juvenil y detalló las razones futbolísticas que lo llevaron a darle continuidad en el mediocampo xeneize.
Arruabarrena resaltó varias virtudes de Milton Delgado: su capacidad para recuperar la pelota, la inteligencia para ocupar los espacios y la seguridad que transmite pese a su corta edad. “Es un motorcito dentro del campo”, repitió, visiblemente conforme con el rendimiento del pibe surgido del Predio.
El técnico también comparó a los otros mediocampistas juveniles que tiene a disposición. Explicó que Rey Domenech se perfila más como volante central, mientras que el “Chelito” Blanco ofrece un estilo asociado al juego interior y la conexión ofensiva, lo que le da variantes al equipo. Delgado, en cambio, combina sacrificio, quite y salida limpia.
“Yo no regalo nada, no porque sea del Predio voy a regalar un puesto o que esté en el primer equipo”, sentenció Arruabarrena, y dejó en claro que la competencia interna es el único criterio para ganarse un lugar. El mensaje es directo: Delgado juega porque se lo ganó, no por carnet.
En la misma conferencia, el Vasco se refirió a la capitanía y confirmó que Leandro Paredes es el referente principal. “Paredes es nuestro capitán”, aseguró, aunque aclaró que la cinta no es un privilegio exclusivo: “Por virtudes o rendimientos, cualquiera puede ser capitán”. Para el entrenador, el mediocampista campeón del mundo reúne características que van más allá de lo futbolístico y lo convierten en una referencia natural para sus compañeros.
Arruabarrena también destacó el papel de Javier García, a quien conoce desde hace más de una década. “Lo tuve hace 10-15 años y ha crecido muchísimo. Es un respaldo para nosotros en un montón de situaciones”, sostuvo, valorando la experiencia del arquero como una pieza importante más allá de los minutos que tenga en cancha y como un ancla para los más chicos.
En ese contexto, el crecimiento de Delgado aparece como un síntoma del recambio que Boca alienta sin resignar jerarquía. El entrenador subrayó que la aparición de estos futbolistas representa una de las grandes apuestas del club en esta etapa y que el hecho de que provengan del Predio es un motivo de orgullo, pero no una garantía de titularidad.
Con Paredes como líder visible y una camada de juveniles que pisa fuerte, Boca transita una etapa donde la competencia interna ordena las piezas. Delgado, con motor y criterio, se metió en la consideración del DT a fuerza de rendimiento y dejó en claro que en el fútbol de Arruabarrena no hay regalos: solo juega el que demuestra.
