DEPORTES

El diagnóstico del 2026 de Boca: todos los «errores tontos» que derivaron en «goles pelot…» como dijo Arruabarrena

 

El Vasco apuntó contra las distracciones que ya costaron eliminaciones en 2026.

 
Rodolfo Arruabarrena
Rodolfo Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- "Qué gol pelotudo", gritó Rodolfo Arruabarrena mientras se daba vuelta hacia el banco de suplentes tras el empate de Matías Cóccaro en el duelo entre Boca y Newell's. Más tranquilo, en conferencia de prensa, el entrenador señaló los "errores tontos" que le están costando resultados al equipo. Aunque Arruabarrena apenas suma cinco partidos desde su regreso, los fallos evitables se vienen repitiendo y en 2026 ya le costaron al Xeneize varias eliminaciones dolorosas.

La seguidilla de desatenciones groseras arrancó en Belo Horizonte, donde Adam Bareiro vio la roja sobre el cierre del primer tiempo y Boca cayó 1 a 0 ante Cruzeiro, con Claudio Úbeda como técnico. Una semana después, en Guayaquil, Santiago Ascacíbar fue expulsado por una patada en la cabeza de Milton Céliz y el equipo volvió a perder 1 a 0, esta vez frente a Barcelona. Jugar con diez desde temprano en dos salidas como visitante terminó de condenar sus chances en la Copa Libertadores, junto con los empates cedidos en La Bombonera ante Cruzeiro y Universidad Católica.

En el plano local, la historia no cambió. Boca quedó eliminado en los octavos de final del Torneo Apertura frente a Huracán después de regalar tres goles: una desinteligencia entre Leandro Brey y Milton Delgado derivó en el primero; más tarde, ya en el alargue, Lautaro Di Lollo cometió dos penales que sentenciaron la serie. "Regalamos tres goles, no merecimos ganar. Quedamos afuera por culpa nuestra. Nos tenemos que hacer cargo de eso. Tenemos que aprender y que no vuelva a repetirse. Cuándo vos regalás tres goles en un mano a mano es muy difícil ganar", dijo Juan Román Riquelme meses después.

La llegada de Arruabarrena no cortó la hemorragia. En la goleada sufrida ante Deportivo Riestra, la defensa y el arquero Álvaro Montero quedaron bajo la lupa. Apenas cuatro días más tarde, en Rancagua, Nicolás Figal despejó hacia el centro y le dejó servida la pelota a Francisco González, quien con un gol de lateral igualó la serie contra O'Higgins y forzó los penales. Pese a la clasificación agónica, Riquelme volvió a apuntar contra los descuidos: "Los jugadores tienen mucho que hablar porque no te pueden hacer un gol de lateral. Si te hacen un gol de lateral es porque no lo has hecho bien. No tiene nada que ver con lo anímico ni con la confianza. Tenemos cosas que mejorar. Mejorando esas cositas chiquitas ayer hubiésemos pasado".

Contra Newell's, Boca parecía encaminado hasta que en quince minutos dilapidó la ventaja con un sinfín de equivocaciones. Otro gol nacido de un lateral le costó el empate de Cóccaro y enseguida Luca Regiardo anotó el golazo que dio vuelta el marcador. "Son situaciones que se repiten. Cometemos errores que nos cuestan muy caro, errores tontos y se nos puso el partido en contra. No podés jugar 65/70 minutos y tener este tipo de distracciones en este nivel", afirmó Arruabarrena tras el partido.

La declaración del Vasco va en sintonía con lo que había remarcado Riquelme la semana anterior: "A veces se te escapan cosas importantes por distracciones muy chiquititas". Ya al comienzo del año, las derrotas ante Estudiantes y Vélez y los empates frente a San Lorenzo y Gimnasia de Mendoza en La Bombonera habían encendido las primeras alarmas sobre la fragilidad defensiva del equipo.

Esa fragilidad recurrente es la que Arruabarrena busca erradicar en un semestre que tiene a Boca vivo en tres frentes y con la obligación de cortar una sequía de tres años y medio sin títulos.