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El gesto de Ascacibar: levantó las manos y no gritó el gol a Estudiantes

 

El gesto del Ruso que desactivó la polémica

 
Santiago Ascacibar
Santiago Ascacibar

(BUENOS AIRES).- Santiago Ascacibar levantó las manos para pedir disculpas después de marcar el 1-0 de Boca ante Estudiantes de La Plata, el club que lo formó. El Ruso, que no gritó el gol, volvió a ser protagonista de la "ley del ex" y ratificó su gran momento con un segundo tanto consecutivo en el Torneo Clausura.

El gol de Santiago Ascacibar llegó sobre los 46 minutos del primer tiempo, justo antes del descanso. Boca armó una jugada colectiva de 24 toques que terminó con la pelota en los pies de Lautaro Blanco por la izquierda. El lateral llegó al fondo y metió el pase atrás. Ascacibar entró al área como un centrodelantero, atacó el espacio con decisión y definió de cachetada al primer palo de Iacovich para poner el 1 a 0.

Era la primera vez que Santiago Ascacibar enfrentaba oficialmente a Estudiantes tras su salida. Allí se formó, fue capitán y levantó cinco títulos. Su partida a Boca no fue sencilla: durante meses recibió críticas en las redes sociales y la hinchada platense todavía no le perdona el pase, pese a que aquella transferencia significó un ingreso importante para las arcas del club.

La previa ya había mostrado señales del respeto que mantiene por su ex equipo. Antes del pitazo inicial, Ascacibar saludó uno por uno a sus excompañeros. Por eso, cuando la pelota entró, no hubo un festejo desmedido ni provocaciones. Enseguida levantó las manos para pedir perdón, un gesto que habló por sí solo y que bajó cualquier polémica posible.

El Ruso atraviesa un gran momento en el equipo de Arruabarrena. Ya no aporta únicamente recuperación, intensidad y equilibrio en la mitad de la cancha. Ahora también pisa el área con decisión y llega al gol: en la fecha anterior había convertido frente a Newell's y ahora repitió contra el Pincha.

El Vasco apostó por la continuidad de Ascacibar y el volante respondió dentro de la cancha. El Ruso se afianzó como titular y empieza a ser una pieza cada vez más importante en el esquema xeneize. Sus dos goles seguidos muestran a un futbolista que suma una faceta goleadora a su habitual despliegue táctico.

Más allá del gol y la ley del ex, el gesto de pedir disculpas dejó en claro el vínculo intacto con su pasado. Ascacibar eligió no celebrar para honrar a los colores que lo vieron crecer. Ahora, con la camiseta de Boca, ya suma dos gritos en igual cantidad de partidos y se consolida entre las voces de mando del mediocampo.