(BUENOS AIRES).- Boca quedó atravesado por un desacuerdo entre Rodolfo Arruabarrena y Juan Román Riquelme en la etapa final del mercado de pases. El entrenador insiste con la llegada de un marcador central, mientras el presidente no quiere avanzar con el nombre que le planteó. La disputa se conoció este viernes 21 de agosto, antes del clásico con Racing del domingo 23.
Rodolfo Arruabarrena había pedido, cuando aceptó volver a ser entrenador de Boca, tener poder total para elegir futbolistas y armar el plantel profesional. Juan Román Riquelme aceptó correrse de esa decisión, algo que no había hecho de la misma manera con otros técnicos. Ese acuerdo le dio al DT margen para participar en la conformación del equipo y trasladó al mercado una responsabilidad compartida. El entendimiento funcionó en los primeros movimientos, pero ahora quedó trabado por la defensa.
Álvaro Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa y Enner Valencia llegaron con el visto bueno de ambos. Esos refuerzos marcaron una etapa inicial de coincidencias entre el entrenador y el presidente durante el mercado de pases 2026. La diferencia actual aparece en el puesto de marcador central, en la identidad del elegido y en el costo que Boca debería afrontar. El desacuerdo no afecta los nombres que ya se incorporaron, sino la próxima decisión defensiva.
El defensor que divide a Arruabarrena y Riquelme
Francisco Álvarez es el defensor que Arruabarrena pidió para Boca. El zaguero de Argentinos Juniors tuvo un gran primer semestre y fue uno de los mejores futbolistas del ámbito local; además, el entrenador lo considera una de las grandes figuras del fútbol argentino. Argentinos Juniors pidió 7 millones de dólares cuando Boca consultó por su precio, una cifra que Riquelme considera demasiado alta. La cotización es el principal obstáculo para cerrar esa alternativa.
Santiago Núñez apareció como alternativa, aunque su salida de Estudiantes de La Plata resulta complicada porque el club disputa la Copa Libertadores. Kevin Lomónaco también fue ofrecido a Boca por su representante: Riquelme aprobó la posibilidad, pero Arruabarrena la rechazó porque busca otro perfil de zaguero central. Nacho Vázquez, de Platense, fue otro de los nombres que sonó para el puesto. Ninguna de esas opciones desplazó el pedido original por Francisco Álvarez.
La conversación entre Arruabarrena y Riquelme en el vuelo a Paraguay expuso que el pedido del técnico no se limitaba a un defensor. Antes de la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana contra Recoleta, ambos hablaron sobre el mercado de pases y el entrenador planteó sumar un central derecho y un volante. Riquelme respondió que Boca intentaría incorporar otro defensor para ese puesto, se fuera o no un jugador de la defensa. Para el mediocampo, en cambio, entiende que el plantel está cubierto.
Juan Román Riquelme también fijó un límite para la operación por un marcador central: si Boca no vende a un defensor, no buscará a nadie en ese sector. Lautaro Di Lollo tiene sondeos para salir, pero Arruabarrena quiere que llegue un zaguero incluso si el juvenil se queda en Boca. El contrapunto mantiene la tensión porque Boca mostró en la cancha que necesita reforzar la defensa. La próxima definición llegará antes del cierre del mercado de pases, mientras el equipo se prepara para enfrentar a Racing el domingo 23 de agosto.
