(BUENOS AIRES).- Boca enfrenta una disputa por el mercado de pases en la etapa final de la ventana de transferencias, a partir de las diferencias entre Rodolfo Arruabarrena y Juan Román Riquelme. El entrenador reclama un defensor central y el presidente se opone al nombre elegido por su cotización: Francisco Álvarez, de Argentinos Juniors. La novedad se conoció el 21 de agosto de 2026, en el tramo final del mercado de transferencias.
La charla entre Arruabarrena y Riquelme se produjo en el vuelo a Paraguay que Boca tomó para jugar la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana contra Recoleta. El encuentro sirvió para que el técnico planteara dos pedidos concretos: un defensor central derecho y un volante. La conversación expuso que ambos coinciden en reforzar la defensa, pero no en el alcance de la búsqueda ni en la necesidad de sumar una pieza para el mediocampo.
La respuesta de Riquelme separó los dos reclamos. El presidente dejó planteado que Boca intentará incorporar otro defensor central, aun si finalmente no se produce la salida de un jugador de ese sector. Para el mediocampo, en cambio, considera que el plantel está cubierto y no avanzará por un volante salvo que se vaya un futbolista importante de la rotación habitual.
El defensor que divide a Arruabarrena y Riquelme
Francisco Álvarez es el marcador central que Arruabarrena pidió para Boca y uno de los nombres que más divide las posiciones. El defensor de Argentinos Juniors fue señalado como una de las grandes figuras del fútbol argentino, pero su precio trabó la operación. Argentinos Juniors pide entre 6 y 7 millones de dólares, una cifra que Riquelme considera demasiado alta para avanzar.
Las alternativas aparecieron ante la dificultad para acordar por Álvarez. Santiago Núñez, de Estudiantes de La Plata, quedó considerado para la defensa aunque la operación no es sencilla porque el club disputa la Copa Libertadores. Kevin Lomónaco llegó como propuesta de su representante, Riquelme aprobó la posibilidad, pero Arruabarrena rechazó al jugador porque busca otro tipo de zaguero central. Nacho Vázquez, de Platense, también sonó como alternativa.
La definición adoptada por Riquelme agrega una condición a la discusión: si no se vende un marcador central, Boca no irá a buscar a nadie para ese puesto. Lautaro Di Lollo es el jugador del plantel que tiene sondeos para salir, aunque Arruabarrena pretendía que llegara un defensor incluso si el juvenil continuaba. Esa diferencia explica por qué el mercado se convirtió en un punto de tensión entre el entrenador y el presidente.
Los refuerzos que llegaron con el visto bueno de ambos fueron Álvaro Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa y Enner Valencia. La coincidencia que existió en esas incorporaciones no se repitió con el próximo defensor ni con el volante pedido en el vuelo. Boca se prepara para el clásico ante Racing del próximo domingo, mientras Arruabarrena y Riquelme deberán resolver el rumbo de la búsqueda antes del cierre del mercado de pases.
