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Caos total: Se cumplen 42 años de la peor goleada que sufrió Boca en su vida

 

La crisis institucional y el agotador viaje europeo explican aquella noche histórica.

 
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(BUENOS AIRES).- “Es una falta de respeto para el fútbol argentino”, dijo César Luis Menotti después de aquella noche. El 21 de agosto de 1984, Boca perdió 9-1 ante Barcelona en el Trofeo Joan Gamper y sufrió la peor goleada de su historia, en el cierre de un año marcado por la crisis deportiva, económica e institucional.

La Argentina de 1984 atravesaba una etapa de fuertes tensiones económicas y políticas. La inflación ascendía al 700% y la deuda externa llegaba a 45 millones de dólares. En ese contexto, Boca también padecía las consecuencias del endeudamiento generado por la contratación de Diego Maradona en 1981 y por la llegada de figuras como Miguel Brindisi, el Puma Morete y Ariel Krasouski.

La gestión de Benito Noel comenzó a hacer agua en 1982, con las continuas subas del dólar. En diciembre de 1983, Domingo Corigliano ganó las elecciones con el Frente Único Orden y Progreso, mientras El Zurdo López asumía como entrenador. El equipo había arrancado el año con triunfos ante River, Independiente y Racing, pero esas victorias terminaron siendo un espejismo.

La crisis que empujó a Boca al viaje

El Torneo Nacional fue el primer golpe deportivo. Boca quedó eliminado en la fase de grupos después de terminar tercero en una zona de cuatro equipos, integrada por Newell’s, Talleres y Ferro de General Pico. El partido decisivo fue ante el conjunto cordobés: ganaba 3-0 en apenas 17 minutos, pero terminó empatando 3-3.

La renovación de los contratos de Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca sumó otro conflicto. Guillermo Coppola acordó con el tesorero Héctor Martínez Sosa pagos de US$ 50.000 para Gareca y US$ 20.000 para Ruggeri, pero el club no cumplió. El primer desembolso estaba previsto para el 22 de junio y tampoco se realizó, mientras se acumulaban premios impagos y una deuda con Carlos Randazzo.

El 24 de junio, Boca protagonizó un hecho inédito: recibió a River en el Monumental por la 13° fecha del Metropolitano. La Bombonera solo tenía habilitados el anillo inferior, una platea y los palcos, después de que un empleado que no cobraba denunciara ante la Municipalidad de Buenos Aires un supuesto riesgo de derrumbe. El superclásico terminó 1-1, con un gol de Ariel Krasouski y otro en contra de Ivar Stafuza.

El 1 de julio, Boca venció 2-1 a Vélez en Liniers con goles de Gareca. Días después, renunció el tesorero del club y la tensión entre los futbolistas y las autoridades aumentó. El 8 de julio, el plantel se declaró en huelga y Boca enfrentó a Atlanta con los juveniles de la Cuarta, que usaron camisetas blancas de entrenamiento con números pintados con marcador; el equipo perdió 2-1.

El viaje a Barcelona llegó en medio de ese caos y sin descanso. El 15 de agosto, Boca le ganó 3-1 a Estudiantes en cancha de Vélez, porque la Bombonera estaba clausurada. Dos días después, venció 6-0 a Unión (Simoca) en un amistoso disputado en Tucumán; apenas cuatro días más tarde, debió presentarse en el Camp Nou para jugar contra Barcelona.

La noche de la goleada

La formación de Boca estuvo integrada por Hugo Gatti; Hugo Álvez, Roberto Mouzo, Roberto Passucci y Carlos Córdoba; Ariel Krasouski, Mario Alberto y Carlos Vázquez; Gerardo Manuel Abdeneve; Fernando Morena y José Luis Mendoza. El equipo argentino enfrentó a un Barcelona que se preparaba para la nueva temporada y que tenía entre sus figuras al alemán Schuster.

Roberto Passucci fue expulsado antes de la media hora, cuando Boca ya perdía 2-0. Años después, el defensor recordó aquella acción: “Le pegué un patadón a Schuster. Allá, si sos violento, te sacan la roja enseguida”. A los 37 minutos del primer tiempo, Steve Archibald marcó el 3-0 para Barcelona.

El segundo tiempo terminó de transformar el partido en una goleada histórica. A los 20 minutos, Barcelona ya ganaba 7-0 y, tres minutos más tarde, Fernando Morena descontó de penal. Después llegaron el octavo de Esteban y el noveno de Marcos, para completar el 9-1 que todavía permanece como la derrota más amplia de Boca.

Roberto Mouzo resumió el impacto que tuvo el resultado en el plantel: “Yo nunca me comí nueve, y jugué en todas las divisiones de Boca. Me quiero morir”. Hugo Orlando Gatti también dejó una lectura sobre la diferencia entre ambos equipos: “No fueron 12 o 13 de milagro. Estamos cada vez más lejos del fútbol europeo”. Natalio Gorin describió la escena en su crónica: “Creo que voy a recordar toda la vida ese martes 21 de agosto de 1984. Ese día viví sensaciones inéditas como periodista (…). ¿Será cierto todo esto o es una pesadilla?”.

Menotti cuestionó la organización del viaje y la falta de descanso. “Una vez dije que la Selección no podía ir a Europa con dos días de anticipación y se enojó todo el mundo, empezando por Bilardo. Esto de Boca no se puede creer. Jugaron con Estudiantes el miércoles pasado, fueron a Tucumán, volvieron a Buenos Aires y se tomaron un avión para España. No, viejo, no. Hay cambios de horarios, no hay descanso. Así no se puede salir a jugar el Gamper contra Barcelona. Yo no les echo la culpa a los jugadores de Boca: este es un problema de mentalidad, de organización. Así, nos vamos al carajo”, sostuvo el entrenador.

La historia no terminó con el 9-1. El 22 de agosto, un día después, Boca venció 2-0 al Aston Villa por el tercer puesto del Trofeo Joan Gamper, con goles de Carlos Mendoza y Fernando Morena. Fue el primer partido entre un club argentino y uno inglés después de la guerra de Malvinas de 1982.

La gira europea siguió con más problemas: el plantel quedó varado diez días en Italia y se suspendieron dos amistosos. En septiembre, Boca realizó otra gira por Estados Unidos y, en Fresno, derrotó 2-1 al Atlas de México en un partido recordado porque Gatti terminó jugando como delantero.

Domingo Corigliano renunció el 5 de noviembre. Cuatro días después, dirigentes y referentes de las principales agrupaciones políticas se reunieron en el bar La Posta de Antonio, en Barracas, y formaron el Grupo de Notables para intentar salvar al club. Boca tenía la Bombonera con pedido de remate, el plantel en huelga y varios meses de sueldos atrasados para los empleados.

El 11 de noviembre, Boca volvió a perder con River: fue 4-1 en el Monumental, con dos goles de Beto Alonso y dos de Enzo Francescoli. La salida de la crisis comenzó a definirse el 27 de enero de 1985, cuando Antonio Alegre asumió como presidente del club y dio inicio a una nueva etapa.