(BUENOS AIRES).- Boca atraviesa una etapa clave en el Torneo Clausura y, más allá de la pelea inmediata por los primeros puestos, también comienza a mirar con atención la tabla anual. El objetivo es terminar el año en una posición que le permita asegurar su clasificación a la próxima Copa Libertadores, por lo que cada resultado del equipo de Rodolfo Arruabarrena tendrá un peso determinante.
La tabla acumulada de la temporada será fundamental para definir los boletos a las competencias internacionales. Boca necesita mantenerse entre los puestos de privilegio para no depender de otros resultados y avanzar sin ceder terreno: el margen para dejar puntos en el camino empieza a reducirse.
El Xeneize viene intentando encontrar regularidad bajo la conducción del Vasco. Mientras el entrenador termina de consolidar su equipo, en el club también hacen cuentas para no quedar expuesto a lo que hagan los demás protagonistas de la pelea por la clasificación internacional.
El equipo de Arruabarrena mostró señales de crecimiento después de un inicio con dudas. El técnico logró establecer una base con jugadores que se ganaron un lugar dentro del once y ahora el desafío pasa por transformar esa mejoría futbolística en una mayor cantidad de puntos.
La aparición de Leandro Paredes, Milton Delgado, Santiago Ascacíbar, Tomás Aranda y Leonel Flores le permitió al entrenador encontrar alternativas y darle una identidad más definida al equipo. Boca también deberá prestar atención a lo que suceda con los rivales directos, porque no alcanza solamente con ganar: los resultados de los demás equipos que compiten por los puestos de clasificación pueden modificar permanentemente el panorama de la tabla anual.
Cada triunfo le permitirá acercarse a los puestos de clasificación y alejarse de los equipos que también tienen como objetivo disputar la Libertadores. Arruabarrena es consciente de esa situación y busca construir un equipo que pueda sostenerse durante todo el semestre, con una base titular que ya comienza a repetirse partido tras partido.
La llegada de Enner Valencia también puede convertirse en un factor importante. El delantero ecuatoriano fue incorporado para elevar la jerarquía del ataque y darle al técnico una alternativa de peso en el área; su adaptación y sus primeros minutos con la camiseta azul y oro serán seguidos de cerca.
En paralelo, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme continúa trabajando para terminar de conformar el plantel. La prioridad pasa por sumar un defensor y resolver algunas situaciones contractuales, mientras el cuerpo técnico intenta concentrarse exclusivamente en conseguir resultados.
Boca tiene claro cuál es el objetivo: mantenerse en la pelea por la clasificación internacional y llegar al tramo decisivo del año con margen suficiente. Con la tabla anual ya instalada como eje de la planificación, el desafío del Xeneize será ganar la mayor cantidad de partidos posibles para no sufrir sobre el final.
