(BUENOS AIRES).- “Sigue sufriendo en lo defensivo y ya es preocupante”, señaló Emiliano Raddi tras el empate 2-2 de Boca ante Newell’s en Rosario. La frase resume la dualidad que mostró el equipo de Rodolfo Arruabarrena: agresividad en ataque para generarse situaciones, pero una vulnerabilidad marcada en el segundo tiempo que le costó otra vez la victoria.
El primer tiempo fue dominio absoluto de Boca. El equipo manejó la pelota, encontró espacios y se fue al descanso con una ventaja que incluso pudo ser mayor. Sin embargo, en el complemento la historia cambió por completo. Newell’s salió decidido y en pocos minutos dio vuelta el marcador aprovechando las desconexiones defensivas del visitante. Boca perdió intensidad y sufrió las fallas en su propia área, en una desconexión que ya se repitió en partidos anteriores.
Arruabarrena ya había alertado sobre la necesidad de mejorar la concentración tras la clasificación ante O’Higgins, cuando habló de errores evitables. El problema volvió a aparecer en Rosario. Raddi fue claro al señalar que el equipo “sigue sufriendo en lo defensivo y ya es preocupante”. Los dos goles recibidos expusieron las desatenciones que impidieron cerrar un partido que parecía controlado.
A pesar de las fallas, Boca tuvo reacción. Sobre el cierre empujó, encontró el empate y hasta estuvo cerca de la victoria. La actitud ofensiva quedó clara, aunque la fragilidad en la última línea le impide plasmar en el resultado los momentos de buen fútbol que construye.
Leonardo Flores, la gran aparición que ilusiona a Boca
En ese contexto de altibajos, la figura excluyente fue Leonardo Flores. “La figura ‘sin duda’ fue Flores”, afirmó Raddi. El juvenil volvió a aprovechar la oportunidad y se destacó por su energía, su capacidad de desequilibrio y una personalidad que sorprendió en un escenario complicado como Rosario. Su rendimiento comienza a instalarlo como uno de los puntos más altos del equipo y abre el debate sobre si podrá volver a quedar relegado en la consideración del entrenador.
No fue el único. Tomás Aranda mostró que puede ser una alternativa importante, y Alan Velasco, con su ingreso, aportó el desequilibrio que motorizó la reacción xeneize. La apuesta de Arruabarrena por los juveniles empieza a darle respuestas al equipo en un momento de búsqueda de identidad. La presencia de Flores, Aranda y otros futbolistas surgidos de las inferiores representa una de las mejores noticias para Boca en medio de una etapa donde todavía busca consolidarse.
El empate en Rosario deja una conclusión clara: Boca tiene material para competir, con la frescura de sus juveniles como principal noticia positiva, pero necesita resolver rápido los problemas defensivos. Mientras no corrija esa vulnerabilidad, cada partido le demandará un esfuerzo extra para rescatar lo que el ataque construye.
